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Antes de 2015, menos de la mitad de los hombres que sufrían cáncer de próstata con numerosas metástasis podían esperar vivir más de tres años

Dos tratamientos de lucha contra el cáncer de mama y el de próstata presentados en un congreso de oncología europea suscitan cierta esperanza entre los expertos.

Si ambos cánceres son detectados en un estado incipiente las posibilidades de supervivencia son considerablemente mayores que si desarrollan metástasis.

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Antes de 2015, menos de la mitad de los hombres que sufrían cáncer de próstata con numerosas metástasis podían esperar vivir más de tres años, explicó el oncólogo Karim Fizazi durante el congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Medical (Esmo), que se cerró este martes.

Ahora «pueden esperar vivir más de cinco años», explicó Fizazi, a partir de un estudio que presentó en el congreso.

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En 2015 apareció un nuevo tratamiento de quimioterapia que mejora ampliamente la eficacia de la castración química, hasta ahora la única pista terapéutica contra el cáncer de próstata.

Y dos años más tarde apareció la abiraterona, una molécula desarrollada por el laboratorio Johnson&Jonson, que obtuvo buenos resultados sobre las hormonas masculinas, como sucede con la castración química tradicional.

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Hasta ahora, los oncólogos seguían una regla: o se combinaba la quimioterapia con la castración química tradicional, o con el nuevo tratamiento hormonal.

Pero según las investigaciones del doctor Fizazi, se pueden combinar los tres métodos. Los pacientes que son tratados con esas técnicas presentan una tasa de supervivencia muy superior a los que no recibieron abiraterona.

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El estudio fue financiado entre otros por Johnson&Johnson. Su conclusión es clara: hay que combinar esos tres tratamientos.

«Estos resultados cambiarán las normas de tratamiento», explicó Maria De Santis, una oncóloga sin relación con el estudio, según un artículo publicado durante el congreso del Esmo.

– «Mucho trabajo por delante» –

En el caso del cáncer de seno, no es una combinación novedosa de medicamentos, sino nuevos datos sobre la eficacia de un tratamiento en particular: el ribociclib, desarrollado por el laboratorio suizo Novartis.

De nuevo, son las pacientes que se encuentran en un estado avanzado del cáncer las que pueden salir más beneficiadas. En particular, las mujeres en menopausia con cánceres del tipo HR+/HR2-, que representan la mitad de los cánceres con metástasis.

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El ribociclib forma parte de una categoría de tratamientos cuyo objetivo es limitar la acción de una proteína que favorece el desarrollo de tumores en el seno.

Esos medicamentos no son administrados en solitario, sino con otros tratamientos que frenan la producción de estrógenos.

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Su eficacia por el momento está siendo examinada. El palbociclib, desarrollado por el laboratorio estadounidense Pfizer, no ha demostrado que prolongara la vida de las pacientes, durante ensayos clínicos.

En cambio, las pacientes que recibieron ribociclib sobrevivieron generalmente más tiempo que las que recibieron un placebo, según un estudio dirigido por el oncólogo Gabriel Hortobagyi y financiado por Novartis.

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La mitad sobrevivió más de cinco años, mientras que las segundas no lograron pasar de 4,3 años.

Estos datos deben ser publicados aún de forma independiente, pero fueron saludados durante el congreso.

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«Queda mucho trabajo aún para sanar a esas pacientes pero es un resultado muy importante», consideró en Twitter el oncólogo Matteo Lambertini, que no participó en el estudio.