Fíjate que esta parte del Viaducto no la conocía. ¡Cuidado con la coladera destapada!

Hoy no hubo explosión, ¿verdad?

–“El cupo por unidad RTP no puede exceder las 450 personas. Por su comprensión, gracias”.

Aproveché para comprar unas tortas de tamal. Llegan aplastadas, pero calientitas.

No. Ni se inundó el andén. Qué suerte que no llovió. Orita estaríamos empapados. Pero no entiendo qué pasó.

Ya me habían dicho que las guajolotas de aquí estaban buenas. Chale, no se me ocurrió comprar unas. A mi marido le encantan.

¡Nomá! ¿Ya vistes que el microbús atropelló a la señora?

A los de la Guardia Nacional ya los retiraron, ¿no? Qué mal. Una vez se me perdió un arete en la humareda y me ayudaron a buscarlo.

Te dejo dos tortas. Traigo cinco. De todas maneras, mi marido está medio marrano. Pinche Brayan. El otro día llevaba tres en el medio tiempo, con litro y medio de atole de fresa.

Cómo crees, qué pena. O sí, te las acepto, pero te las pago mañana. Si trato de sacar orita la cartera, le agarro las nalgas aquí al señor. ¡Nomá! ¡Me bajaron la cartera!

Dizque el “vagón golpeó al aparato cambio de vía”. Checa tu teléfono.

Mira a ese morro: de plano está caminando arriba de los coches.

No, no lo encontré, y me lo regaló Yonatan en la luna de miel. Pero sí eran muy amables.

Fíjate: los vagoneros están vendiendo en la banqueta. No le pierden, me cae.

Qué susto, manita. Pensé que me estaban asaltando, pero esta vez, bendito sea Dios, no. Era la aguja de tejer de una señora. Se me clavó en las costillas bien feo. ¿Revisas si está sangrando?

¿Qué chingaos será un “aparato”… cómo era?

Cambio de vía.

Eso. Te lo dicen como si trabajaras en el Metro y tuvieras que entenderles.

Orita te alcanzo, carnal. Ve: están vendiendo la de Wakanda. Por eso cuido mi devedé como a mi propio hijo. Diez varos y te la llevas.

Pues no llovió, pero qué tal el calor. El señor que iba delante de mí se desmayó. No se cayó porque el vagón estaba a reventar. Lo sacamos arrastrando y sin meter las manos, neta. Así, caminando. ¿Eh? Ah, lo dejamos dormido en el bajo puente.

No, Wakanda es la del Tenoch. Está chida: como que entre la Arena México y la pirámide del Zócalo, pero con varo. Está chido que los gringos admiren nuestra cultura.

Ah, no: aquí traigo la cartera. Viene empapada. ¿Cuánto te debo de las tortas?

Mejor págame mañana.

Dice también que “van a iniciar una investigación rigurosa para deslindar responsabilidades”.

Ah, me quedo tranquilo. Seguro que no vuelve a suceder.

 

    @juliopatan09