Foto: AFP En los pasillos del Louvre parisino, que Picasso "recorrió incansablemente desde 1900 encontró un prodigioso material de inspiración", asegura  

Una relación ecléctica, tumultuosa y de mutua influencia: a partir del miércoles, el museo francés Louvre-Lens explorará el diálogo entre el prestigioso museo parisino del Louvre y el pintor español Pablo Picasso, en una lectura cruzada entre dos gigantes de la historia del arte.

TE PUEDE INTERESAR:   Blue Origin posterga viaje del actor William Shatner al espacio

Entre el 13 de octubre y el 31 de enero de 2022, la exposición Les Louvre de Pablo Picasso exhibirá 450 pinturas, dibujos, esculturas, grabados, fotografías y otros documentos de archivo, incluyendo algunas piezas “excepcionales” nunca antes exhibidas.

“Picasso tenía un extraordinario poder de visión, de comprensión y de integración del arte”, dijo Marie Lavandier, directora del museo Louvre-Lens, una antena del establecimiento parisino, ubicada en el norte de Francia.

En los pasillos del Louvre parisino, que Picasso “recorrió incansablemente desde 1900 encontró un prodigioso material de inspiración”, asegura.

Antigüedades griegas, romanas y orientales, esculturas, artes gráficas… “La idea era buscar el Louvre en Picasso y Picasso en el Louvre“, una “lógica de espejo” tejida en el hilo conductor de la exposición, resume Dimitri Salmon, comisario de la exposición.

Más allá de las formas, los colores y los movimientos de los que se nutrió el pintor cubista, la exposición da protagonismo a otro relato: la relación del artista con la institución, que durante mucho tiempo osciló entre la admiración y el escepticismo.

TE PUEDE INTERESAR:  36 años sin Orson Wells: ¿Dolores del Rio fue su primer amor?

Aunque las relaciones personales de Picasso con los conservadores, como Georges Salles, director de los museos de Francia de 1945 a 1957, fueron a veces excelentes, las cartas y los artículos nos recuerdan que el artista también dividió en ocasiones, como en el “asunto Picasso”, cuando el consejo artístico de los museos nacionales entró en conflicto por su cuadro “Naturaleza muerta” (1937).

“El Louvre ha sido a veces muy crítico con Picasso, con una especie de incomprensión entre los especialistas en pintura antigua, de la modernidad de su obra”, señala Salmon.

“Uno tiene la impresión de que los ultrajes que infligía a la figura humana eran difíciles de aceptar para los conservadores. Algunos cambiaron de opinión, pero otros siguieron desconfiados o distantes”, agregó.

Aunque es “compleja y de alto nivel científico”, la exhibición también tiene “la ambición de ser accesible a todo público” gracias a “medios específicos de mediación”, asegura Lavandier.

 

LEG