Foto: CORTESÍA LETHICIA RODRIGUES Lethicia Rodrigues heredó de su madre la pasión por el deporte que tantas veces había visto en su casa y que tantos triunfos había brindado a su madre  

Participar en unos Juegos Paralímpicos es el sueño de muchos atletas, y si lo consiguen, pero le suman a su madre que también estará en la misma justa, es un sueño doble y pocos pueden presumir. Tal es el caso de Jane Karla Gögle y Lethicia Rodrigues.

La madre, Jane, llega a Tokio a disputar por cuarta ocasión unos Juegos Paralímpicos, y Lethicia debutará en una edición en la capital japonesa.

La progenitora, Gögel, sufrió poliomelitis de pequeña, una enfermedad que acabó derivando en una parálisis cerebral. Su carrera deportiva empezó a la edad tardía de 28 años en el tenis de mesa, pero este comienzo no fue impediemento para escalar rápidamente entre las mejores de su disciplina. Su talento la llevó a conquistar preseas en los Parapanamericanos y como consecuencia, el boleto a Beijing 2008 en Paralímpicos.

Después, otro duro golpe azotó la vida de Gögel. Le diagnosticaron cáncer y tuvo que luchar contra la enfermedad. El coraje y sacrificio son las palabras que definen a la brasileña, la cual seguía entrenando mientras recibía el tratamiento de quimioterapia. Durante este proceso incluso ganó el metal dorado (individual) y plateado (por equipos) en un torneo disputado en Brasil.

En Londres 2012, Gögle tuvo su segunda participación en una cita paralímpica y cluminó en la quinta posición. Un robo y una mudanza a Portugal hizo que su carrera deportiva diese un giro de 180 grados y eligió una nueva modalidad: tiro con arco, logró en un año la plaza paralímpica para Río 2016 donde terminó quinta.

HEREDÓ SU TALENTO

Lethicia Rodrigues heredó de su madre la pasión por el deporte que tantas veces había visto en su casa y que tantos triunfos había brindado a su madre. Se embarcó en el mundo paralímpico, ya que es apta para participar en competiciones deportivas adaptadas debido una enfermedad hereditaria que le provoca dolores articulares y movilidad reducida.

Los genes de campeones están en el ADN de la familia. Lethicia es considerada la mejor atleta de América en la clase F8 del tenis de mesa. A su corta edad, cuenta en su palmarés con un bronce en los Juegos Panamericanos de 2019 y una plata en los Juveniles Panamericanos de 2017.

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