Hace poco más de un año, cuando la pandemia castigaba con crueldad a países escogidos de Asia y Europa, Italia era epicentro del incansable coronavirus, aún sin vacunas ni mucho conocimiento sobre los tratamientos más adecuados.

Ayer se convirtió en un país con bajo riesgo de contagio y levantó la obligación de usar mascarilla al aire libre, un hito para la dolida nación.

El Ministerio de Salud clasificó por primera vez a las 20 regiones de la península como «blancas», es decir, de bajo riesgo, según el sistema de clasificación por colores adoptado para evaluar el riesgo por Covid-19.

El Comité Técnico Científico que asesora al Gobierno considera que con todas las regiones en la zona blanca se han dado las condiciones para superar el uso obligatorio de mascarillas al aire libre, excepto en los contextos en los que se crean las condiciones para encuentros, como en mercados, ferias, colas.

Se trata de una medida aplaudida por algunos, sobre todo porque se ha desatado una ola de calor en todo el país, con temperaturas que pueden llegar a los 40 grados Celsius en algunas zonas del sur de la península.

Según cifras oficiales, los contagios y muertes por coronavirus en las últimas semanas se han reducido notablemente y el domingo registró 14 muertos, muy pocos en comparación con el promedio de 500 de diciembre y enero pasados.

Un tercio de la población de Italia mayor de 12 años ha sido vacunada, cerca de 17.5 millones de personas.

En Italia, más de 127 mil personas han muerto por complicaciones relacionadas con el coronavirus, y más de cuatro millones se infectaron.

Se prolongó hasta octubre la prohibición de despidos en los sectores de moda y textil, muy afectados por la pandemia, informaron fuentes gubernamentales.

LEG