La Secretaría de Relaciones Exteriores no condicionó la operación de la Administración de Control de Drogas (DEA) en México sino se cedía el caso del ex secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, al país, acotó el canciller Marcelo Ebrard durante la conferencia de prensa del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Nos reunimos en varias ocasiones, nos visitó, fue hasta la Villa… Le quedó claro y le preocupó el impacto que esto podría tener en esa cooperación que a veces es tensa, pero conviene a los ciudadanos de los dos países”.

El canciller insistió en que México simplemente apeló el que no se cumplieron los acuerdos bilaterales suscritos en materia de seguridad, y si existen éstos es porque deben haber confianza en la autoridad mexicana y respeto a la soberanía.

Además, acotó que actualmente se encuentran operando 50 agentes de la DEA en el país; es decir, los mismos que cuando concluyó la administración anterior.

“Las actividades de la DEA están reguladas por acuerdos específicos, y están limitadas a labores de investigación, siempre y cuando respeten la legislación mexicana, no pueden sustituir a los agentes policiales, no pueden portar armas, igual que nuestros enviados a Estados Unidos que hemos tenido de distintas corporaciones”, precisó.

Tras la decisión de la fiscalía estadounidense de ceder el caso a la fiscalía mexicana para que el general sea investigado conforme la legislación mexicana, el Washington Post publicó que México puso sobre la mesa limitar las operaciones de la DEA en el país si no se acataba la petición de repatriar al general.

 

DAMG