El cáncer en la trompa de Falopio se desarrolla en el conducto que va desde el ovario hacia el útero.

De acuerdo con Pedro T. Ramírez, médico del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas, algunos síntomas consisten en cierto malestar abdominal, distensión y dolor en la región pélvica o en el abdomen.

Algunas mujeres presentan una secreción vaginal acuosa, pero cuando el cáncer está en una etapa avanzada, la cavidad abdominal puede llenarse de líquido, esto es conocido como ascitis, y se puede notar la presencia de un gran bulto en la pelvis.

Según el especialista, entre los factores de riesgo se encuentran edad avanzada -por lo general, la mayor incidencia está en las mujeres posmenopáusicas, es decir, a partir de los 50 y 60 años-; esterilidad, salpingitis crónica, tuberculosis o enfermedades que causen inflamación en otras partes del cuerpo, entre otros.

También te puede interesar Padres de niños con cáncer, acusan falta de separación de áreas Covid-19, en hospitales

Además, más del 95% de este tipo de cáncer son adenocarcinomas que se desarrollan a partir de células glandulares. Pero estos no tienen su origen en las trompas de Falopio, sino que se ha extendido desde los ovarios.

Ramírez explica que en muy pocas ocasiones es detectado a tiempo, sin embargo, cuando es así, es porque la masa u otra alteración se descubre durante una exploración ginecológica de rutina o en una prueba de diagnóstico realizada por otro motivo.

Ante la sospecha de este cáncer, se solicita habitualmente una tomografía computarizada; si los resultados son positivos, se practica una intervención quirúrgica para determinar el grado de la extensión y con ello eliminar la mayor cantidad de tumor posible.

Es importante mencionar que el pronóstico para las mujeres que sufren cáncer de las trompas de Falopio es similar al de las mujeres con cáncer de ovario, y depende del estadio en el que se encuentre el cáncer y de la edad de la mujer.

Por ejemplo, alrededor del 81% de las mujeres que sobreviven cinco años después del tratamiento son del estadio I; las del estadio II sobreviven cerca de un 67 por ciento; del estadio III, cerca del 41% y del estado IV. cerca del 33%.

El tratamiento generalmente consiste en la extirpación quirúrgica mediante laparoscopia del útero, de los ovarios, de las trompas de Falopio, de los ganglios linfáticos adyacentes y de los tejidos circundantes.

En los casos más graves, donde los tumores están muy avanzados y han alcanzado otras partes del cuerpo, generalmente, se extirpa la mayor cantidad posible, con la finalidad de prolongar la supervivencia de la paciente.

Posterior a la cirugía suele ser necesaria la quimioterapia, para eliminar cualquier pequeña zona cancerosa que haya quedado tras la cirugía. También se administran algunos tipos de fármacos antineoplásicos, y según Ramírez, la radioterapia rara vez es útil.

 

ica