FOTO: CAPTURA DE VIDEO Un niño de dos años y cinco meses, bautizado como “Víctor”, desde que nació pasó su vida conectado a una máquina, sin embargo, luego de seis transplantes exitosos de órganos fue dado de alta  

Un niño de dos años y cinco meses, bautizado como “Víctor”, desde que nació pasó su vida conectado a una máquina, sin embargo, luego de seis transplantes exitosos de órganos fue dado de alta.

 

Desde el embarazo, los médicos le advirtieron a la madre que Víctor que el bebé sufría de gastrosquisis, por lo que deberían de estar conectado a una máquina de alimentación para sobrevivir, desde el primer día de su nacimiento.

 

Las gastrosquisis es un defecto en la pared abdominal, la cual implica que los intestinos y otros órganos salgan por unas aberturas a los lados del ombligo, por lo general, a la derecha del cordón umbilical.

 

El pequeño tenía que pasar 18 horas de su día conectado a una máquina de nutrición parentela y así poder alimentarse a través de un catéter; mientras estaba a la espera de un transplante multiviceral.

 

El bebé estuvo en esta forma de vida durante 31 meses, hasta que finalmente recibió la llamada de que había un donante para Víctor.

 

En esta ocasión, el padre del niño fue quién recibió la noticia, no podía creer que en medio de la pandemia pudiera haber un donante para el varón.

La familia residente en Barcelona, se trasladó a la Unidad de Rehabilitación Intestinal y transplante multivisceral del Hospital La Paz en Madrid, España.

 

A las 7:00 horas el pequeño entró al quirófano y luego de recibir transplantes de estómago, hígado, duodeno, intestino delgado, segmento de colón y páncreas, fueron un éxito.

 

Esto lo anuncio la fundación NUPA, quien se especializa en la atención de niños, adultos y familias con fallo intestinal, nutrición parenteral o transplante múltiple.

 

El menor pasó ocho semanas bajo recuperación, es decir, desde el mes de febrero estuvo hospitalizado.

 

“Mantenían la distancia de seguridad con el niño siempre que podían, intentaban no meter maquinaria externa dentro de la habitación, se desinfectaba todo continuamente, nos indicaban cómo dar la medicación para evitar tocar el personal todo lo que iba a necesitar el niño después”, indicaron los padres de Víctor.

 

Agregaron que los esfuerzos de los trabajadores de la salud fueron impresionantes.