El país que llegó a la luna y es la primera potencia económica mundial, líder en ciencia y tecnología, impera un sistema arcaico de votación indirecto adoptado en 1787, donde se gana la presidencia no con base no en el voto popular como en la mayoría de democracias actuales, sino en voto electoral, con base en cifras de delegados que representan a los llamados “caucus” o asambleas populares.

 

Cuando el 8 de noviembre se votará por un Presidente, un vicepresidente, 435 diputados y 100 senadores, una buena parte de los ciudadanos que aún no vota tendrá un menú muy amplio y variado para hacerlo.

 

La “cifra mágica” de votos de delegados para ganar la Casa Blanca es de 270 o más.

 

Hay muy pocos estados “amarrados” para demócratas o republicanos. De hecho sólo California (bastión demócrata desde 1992) y Texas (bastión republicano desde 1980).

 

El voto popular no es determinante para ganar sino el voto electoral, por lo que inclusive en un empate técnico lo que importa son la cifra proporcional de delegados.

 

 

PAG-12-ESPECIAL_Votos_5

 

En cuanto a las modalidades de votación pueden ser distintas según el estado o el condado de que se trate: por ejemplo se puede votar electrónicamente, por correo, por voto directo, etcétera.

 

En los 50 estados se usan boletas de papel que deben ser marcadas, pero para ser contadas se requiere de un escáner óptico. En algunos condados de 23 estados la suma se hace de forma manual. En tres de estas regiones todo el proceso de votación es vía correo.

 

El denominado Registro Electrónico Directo (DRE, por sus siglas en inglés) es empleado en condados de 31 de los 50 estados que conforman la Unión Americana y consiste en máquinas de pantalla táctil o con una interfaz de botones o ruedas con los cuales los electores marcan sus sufragios.

 

Existen tres modalidades: equipos que imprimen un registro en papel del voto sólo en algunas jurisdicciones de ocho estados, máquinas que no emiten comprobantes (en condados de 12 estados) donde se puede imprimir o no el comprobante del sufragio, disponible en algunos circuitos de 22 estados.

 

Los ciudadanos pueden recibir sus boletas en blanco de manera electrónica, por correo electrónico, fax o descargándola de Internet, según la legislación electoral de cada estado. La papeleta se imprime, se firma y luego se regresa a la oficina de elección local. La boleta se recibe en blanco 45 días antes de la elección general y de medio término y 30 días antes de elecciones especiales, primarias o federales.

 

Los estados no están obligados, como hace unos años, a enviar las boletas electorales a los votantes de manera automática, por lo que quien desee votar desde el extranjero debe enviar una solicitud federal tipo tarjeta postal en enero de cada año.

 

Si un ciudadano no recibe a tiempo su formato, puede usar una “papeleta de emergencia” solicitando a su consulado o embajada.

 

Algo poco conocido que Donald Trump por cierto acaba de recordarle a los estadunidenses es que inclusive hay estados donde se puede corregir el voto anticipado por lo que llamó a quienes “tengan un caso grave de remordimiento de comprador” a cambiar su sufragio “si creen que cometieron un error”.

 

Los cuatro estados donde se permite corregir el voto son Wisconsin –donde inclusive se puede hacer hasta tres veces-, Michigan, Minnesota y Pennsylvania, todos ellos presumiblemente demócratas.

 

A pesar de todas estas peculiaridades, los ciudadanos estadunidenses suelen jactarse de tener el sistema más democrático y transparente del mundo, aunque por supuesto no el más moderno.

 

Qué se vota

Se renovará toda la Cámara de Representantes y un tercio de los escaños del Senado. Actualmente, el Partido Republicano cuenta con mayoría absoluta en ambas Cámaras del Congreso estadunidense.

 

Cifra de delegados

 

Se integra conforme al número de legisladores con que cuenta cada Estado. Por ejemplo California tiene 53 diputados y 2 senadores y la cifra de delegados es de 55. Alaska tiene apenas 3 delegados porque está representado por apenas un diputado y dos senadores.

 

Casi todos los estados otorgan los votos de sus delegados a la fórmula ganadora, excepto Maine (4 delegados) y Nebraska (5 delegados), que pueden dividir sus votos hacia quienes prefieran, sea Hillary Clinton o Donald Trump.

 

Los estados más codiciados

 

Son los que mayor número de electores aportan: California (55), Texas (38), Nueva York (29), Florida (29), Illinois (20, Pensylvania (20), Ohio (18), Michigan (16), Georgia (16), Carolina del Norte (15) y Nueva Jersey (14).

 

Los estados “swing”

 

O “pendulares” donde puede ganar uno u otro partido son una docena y aportan 125 de los 538 electores, es decir más de una cuarta parte: Florida (29 delegados), Carolina del Norte (15), Iowa (6), Ohio (18), Georgia (16), Nueva Hampshire (4), Maine (4), Wisconsin (10), Nevada (6), Utah (6) y Arizona (11).

 

Los votantes

 

No eligen directamente al cuadragésimo quinto presidente de la nación, sino que delegan esa función en 538 compromisarios o electores que, en su nombre, votarán en los 50 estados del país y el Distrito de Columbia (sede de la capital).

 

Número de electores

 

En cada estado es igual al número de sus senadores más el número de sus representantes. Así, el total de compromisarios asciende a 538, equivalente a los congresistas de la Cámara de Representantes (435), los legisladores del Senado (100) más los tres delegados que aporta el Distrito de Columbia.

 

¿Por qué un martes?

Nadie hace una fiesta un martes, sin embargo Estados Unidos celebra sus elecciones un martes laborable de noviembre por una ley dictada cuando era un país agrícola, se desplazaba en carruaje o a caballo para ir a votar a la sede del condado y sólo votaban los hombres blancos: en 1845.

 

Ese año, el Congreso decidió uniformar el hasta entonces caótico e inestable calendario electoral con la primera ley federal en establecer un día de voto común para toda la nación: el primer martes después del primer lunes de noviembre.

 

En esa fecha había terminado la cosecha, todavía el clima permitía buenas condiciones en las vías y se evitaba que coincidiera con el cierre de cuentas de los comerciantes o la festividad de Todos los Santos para los católicos si las elecciones caían en el primer día del mes. Eso hacía imposible elegir el lunes como día electoral, ya que muchos tendrían que comenzar su trayecto en domingo, algo impensable al ser un día de iglesia y oración para los cristianos.

 

Votar durante el fin de semana estaba así fuera de consideración por motivos religiosos: el sábado podrían votar los cristianos pero no los judíos, que celebran su día sagrado (“sabbat”).

 

Hoy, 171 años después, Estados Unidos sigue votando un martes pese a las dificultades que presenta para los ciudadanos del siglo XXI ir a las urnas en un día laborable y lectivo.

 

Vigencia

“Votar debería ser fácil y accesible. Por eso en 1845 el Congreso decidió que votar en martes tenía sentido al ser el día más fácil para los agricultores en una sociedad agraria. Pero los tiempos han cambiado, en las legislativas de medio mandato de 2014 dos tercios de los que no votaron alegaron imposibilidad por horarios de trabajo o estudios”

Anthony Corrado,

Profesor de Política Gubernamental en el Colby College de Maine

 

Método

37

De los 50 estados y el Distrito de Columbia (donde está la capital, Washington) los ciudadanos pueden votar por anticipado por correo, pero en 13 no hay voto anticipado y se exige un justificante para el voto ausente.