ANKARA. El gobierno turco ordenó la liberación de más de 38 mil presos comunes en busca de hacer lugar en las cárceles para los más de 20 mil detenidos en relación con el fallido golpe de Estado del mes pasado.

 

Las represalias contra los simpatizantes de Fethulah Gülen, a quien el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, señala como instigador de la intentona golpista, continúan multiplicándose en un escenario en el que además el gobierno volvió a avanzar contra la minoría kurda, con la detención de 24 personas, entre ellos periodistas y simpatizantes del periódico prokurdo Ozgür Gündem, clausurado por las autoridades.

 

La medida excluye a todos los reos de una decena de delitos como homicidio premeditado, agresión con resultado de heridas graves a familiares o discapacitados, agresiones sexuales, atentado contra la privacidad, tráfico de drogas, atentado contra la seguridad del Estado, contra la Constitución, la defensa nacional o los secretos del Estado, y finalmente todos los juzgados bajo la ley antiterrorista. Además, sólo se puede aplicar a personas condenadas por delitos cometidos antes del 1 de julio pasado.

 

Hacinamiento

 

El decreto responde a la necesidad de hacer lugar en las ya atiborradas cárceles del país euroasiático, que necesita ubicar a las más de 23.000 personas arrestadas a consecuencia del fallido golpe de Estado.

 

La ola de detenciones por el golpe frustrado del 15 de julio, en la que inicialmente fueron arrestadas 35.000 personas, de las cuales 17.000 permanecen con prisión preventiva, y otras 5600 esperan resolución judicial, generó fricción con los países europeos.