BRUSELAS. Los cancilleres de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) resolvieron el martes suspender toda cooperación civil y militar con Rusia, y dijeron a sus generales y almirantes que busquen rápidamente la manera de proteger a los miembros de la alianza que se sientan amenazados por el Kremlin.

 

La alianza de 28 miembros, piedra angular de la seguridad estadunidense y europea, reaccionó así a su crisis más grave en muchos años: la anexión de Crimea por Rusia.

 

Los ministros, reunidos a puertas cerradas en la sede de la OTAN, acordaron por unanimidad una serie de medidas, como el posible envío de efectivos de la alianza a los países del este como Polonia y los estados bálticos.

 

Los cancilleres de la OTAN se reunieron para un encuentro de dos días en Bruselas a fin de considerar más medidas en vista de la anexión rusa de Crimea, incluso medidas para asegurar a los estados bálticos, Polonia y Rumania que la alianza contribuirá a garantizar su seguridad.

 

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo que no podía confirmar versiones de que Rusia hubiera replegado sus soldados frente a las fronteras de Ucrania.

 

“Eso no es lo que hemos visto”, dijo a la prensa en Bruselas. “Y esta acumulación militar masiva de ningún modo contribuye a una desescalada de la situación, que todos queremos ver, por eso sigo instando a Rusia que repliegue sus fuerzas, cumpla con su obligación internacional y entable un diálogo constructivo con Ucrania”.

 

La canciller alemana Angela Merkel dijo en una conferencia de prensa en Berlín que no podía confirmar ningún repliegue. Aunque Putin haya retirado algunas fuerzas, dijo, “por cierto no es el último paso… la concentración de fuerzas en la frontera ucraniana es muy intensa”.

 

Los grupos nacionalistas radicales incidieron en la destitución de Yanukóvich, pero pronto perdieron el favor del nuevo gobierno. Muchos activistas siguen acampados en la Plaza de la Independencia en Kiev y han manifestado su intención de permanecer allí hasta la elección de lo que consideren un gobierno legítimo.

 

La semana pasada, uno de los líderes del grupo radical más prominente, el Sector Derecha, fue muerto a tiros mientras se resistía a la policía.

 

Miembros del Sector Derecha rodearon el edificio del parlamento durante horas, rompieron ventanas y exigieron la renuncia del ministro del Interior, Arsen Avakov. Levantaron el bloqueo después que los legisladores establecieron un panel para investigar la muerte.

 

El lunes por la noche, un miembro de Sector Derecha hirió a tiros a tres personas, incluso un vicealcalde, frente a un restaurante cercano a la Plaza de la Independencia, lo que produjo un enfrentamiento que se prolongó durante la noche.

 

La policía respondió rodeando el Hotel Dnipro, que Sector Derecha se había agenciado como su cuartel general, y exigió que los radicales depusieran sus armas y se fueran. Avakov dijo que miembros de Sector Derecha accedieron el martes a dejar sus armas y fueron a un campamento suburbano escoltados por agentes del Servicio de Seguridad nacional.

 

El parlamento ucraniano dispuso a continuación que la policía desarmara a todas las unidades armadas ilegales. Los partidarios de la medida dijeron que era necesaria para combatir un reciente aumento en los delitos violentos y despejar el riesgo de provocaciones de “extranjeros” en Kiev y en el sur y este de Ucrania, regiones de habla rusa donde grupos opositores al gobierno se han manifestado en las últimas semanas y han reclamado su secesión.

 

En marzo, las autoridades apelaron al pueblo a deponer voluntariamente sus armas, muchas de las cuales fueron arrebatadas a arsenales policiales durante meses de inestabilidad. El gobierno dijo que una amnistía similar regirá en abril.