Construida sobre una zona de humedales de la periferia de Acapulco, la Unidad Habitacional Luis Donaldo Colosio estaba condenada al desastre. En 1997, tan sólo dos años después de haberla inaugurado el presidente Ernesto Zedillo, los residentes vivieron la vulnerabilidad del fraccionamiento. En un día, Paulina, un huracán categoría 4, dejó en el puerto un total de 238 muertos y daños para más de 15 mil habitantes. Una de las zonas más anegadas fue la Unidad Colosio.

 

El emplazamiento de este conjunto habitacional en una zona considerada por las propias autoridades estatales y municipales como “inundable” se logró por las modificaciones al artículo 27 constitucional, que liberó las tierras ejidales, lo que permitió asentamientos irregulares en zonas no aptas para ser urbanizadas.

 

La constructora Casas GEO logró los permisos para la construcción de la Unidad Colosio en la administración del alcalde Rogelio de la O. Almazán (1993-1996). La idea del presidente municipal priista era que el crecimiento del sector hotelero y turístico de la llamada Punta Diamante y del aeropuerto internacional de Acapulco necesitaban de trabajadores calificados y que vivieran en la periferia.

 

Por ello, buena parte de los humedales de la parte oriente de la ciudad fueron rellenados para poder construir La Colosio, de manera que el subsuelo se convirtió en una laguna. En esta zona están construidas alrededor de cinco mil viviendas de diversos desarrolladores. Casas Geo fue el primero.

 

“La Colosio es la más antigua y la que está en el plano más bajo de todo el conjunto, a 2 metros sobre el nivel del mar… los sectores de menores ingresos se agrupan en el sector de La Colosio en las zonas más bajas y donde se localizan las zonas de inundación durante las lluvias”, advierte un estudio presentado en junio de 2006, en el Palacio de Minería de la Ciudad de México, en el marco del I Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación.

 

El documento La percepción del riesgo en la Unidad Habitacional Luis Donaldo Colosio, en el municipio de Acapulco, Guerrero. Diferentes actores, diferentes perspectivas, advierte también que la eliminación de los humedales está teniendo un impacto directo en la posibilidad de absorción de las aguas de lluvia.

 

Las advertencias fueron desoídas por las autoridades y tras el paso del huracán Manuel, la Unidad Colosio está literalmente en escombros.

 

Las complicidades

 

Casas Geo obtuvo los permisos de construcción de la Unidad Colosio de la secretaría de Desarrollo Urbano del municipio de Acapulco. La Dirección de Ecología municipal también dio su visto bueno, luego de un estudio de impacto ambiental, el cual no es público. Finalmente, Protección Civil no intervino en la planificación de la obra y su trabajo se limita a vigilar la seguridad de los establecimientos comerciales.

 

“Otra vulnerabilidad la encontramos en los responsables del desarrollo urbano, que no logra controlar ni ordenar el crecimiento de la ciudad, la zona estudiada, está ubicada en un lugar que está muy distante de ser una zona adecuada para el desarrollo urbano, por el impacto ambiental que puede llegar a tener en la zona de Puerto Marqués y La Laguna Tres Palos y en la actividad turística de Acapulco”, indica el documento.

 

Su mala planificación y la omisión de las autoridades permitieron que miles de familias vivan en una zona de alto riesgo de inundación.

 

“El relleno de importantes sectores de las lagunas meándricas para  construir las viviendas, ha generado una transformación del sistema natural de desalojo de las aguas, por ello los problemas de inundación podrían agravarse en un futuro. Como el nivel freático es superficial, durante las temporadas de lluvia, cuando se satura, el agua tiende a salir por las albercas, por los registros, las tuberías. ..”, advierte el estudio, elaborado por siete casas de estudio, entre ellas la UNAM, el IPN y la UAM.

 

El desastre se agudiza debido a que para las autoridades y los mismos residentes, en La Colosio sólo existe el riesgo de inundaciones graves, pero no de deslaves ni de arrastres, por lo que la misma población no evacúa el área.

 

“De hecho, la zona está considerada en el sistema de alerta hidrometereológica como zona inundable, un lugar donde se espera que suba el nivel del agua, pero sin arrastre, sin corriente, por ello lo que se generan son pérdidas materiales, por ello no es considerada entonces una zona de alto riesgo, ante una inundación, la gente sale caminando. La escuela Luis Donaldo Colosio funciona como albergue”.

 

Usará NASA tecnología espacial para hallar víctimas en desastres

 

San Diego.- La NASA usará recursos como los que emplea en órbita para buscar vida en otros planetas, para rastrear en tierra latidos y respiraciones de sobrevivientes de desastres en un proyecto conjunto con el Departamento de Seguridad Interior (HSD).

 

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) informó ayer que mediante un prototipo tecnológico con que busca vida en Marte podrá ubicar por los latinos de corazón o la respiración a personas víctimas de desastre que estén bajo escombros a una profundidad de más de nueve metros.

 

El proyecto es conocido como Finder, por sus siglas que forman en inglés la palabra localizador, y se traduce en Respuesta a Emergencias por Desastres para Localizar Individuos.

 

Con recursos en órbita, como el laboratorio espacial Cassini, la NASA espera registrar leves movimientos, respiraciones débiles y latidos.

 

Según el administrador del proyecto Localizador, James Lux, los recursos de la NASA pueden ser muy útiles ante situaciones complicadas como los terremotos y los tornados, que dificultan el registro de condiciones en el terreno.