CARSON. Robbie Rogers se convirtió en el primer hombre abiertamente gay en jugar en una liga profesional estadunidense cuando debutó el domingo con el Galaxy de Los Angeles de la MLS.

 

Rogers ingresó por Juninho a los 77 minutos, cuando el Galaxy vencía 4-0 a los Sounders de Seattle. Ese fue el resultado definitivo.

 

“Me imagino que es algo histórico, pero para mí es sólo otro partido de fútbol”, dijo Rogers.

 

Rogers comenzó a sentirse nervioso horas antes del partido, pero no porque estaba ansioso acerca de ser el primer jugador abiertamente gay, sino porque se sentía fuera de forma luego de un largo tiempo sin jugar.

 

Rogers llamó a su hermana para que lo confortase.

 

“Solamente necesitaba oír a alguien”, dijo Rogers. “Estábamos hablando sobre mi perro. Sólo quería pensar en otra cosa”.

 

Rogers fue recibido con vítores por la muchedumbre de 24 mil 811 al ingresar a la cancha, y muchos corearon su nombre. Pasó junto a su compañero Landon Donovan, quien le dio una palmada en la espalda.

 

“A causa de la naturaleza de la forma en que ha sido el deporte durante tantos años — la cultura machista que ha sido adoptada por todo el mundo — es algo de interés para todos”, dijo Donovan. “Ahora, espero, toda la alharaca se acabó y él puede volver a simplemente ser un futbolista, que es lo que quiere hacer”.

 

Rogers estuvo dos temporadas en Inglaterra con el Leeds United y un tiempo cedido a préstamo con Stevenage.

 

Inicialmente, se retiró del deporte tras declararse gay en un blog en febrero, pero se había estado entrenado con el Galaxy desde el mes pasado por invitación del técnico Bruce Arena.

 

“En cierta forma, lo más fácil ya pasó”, dijo Arena. “Ahora viene lo difícil, que es prepararle para jugar. Nuestras expectativas para Robbie no son nada grande en el futuro inmediato. Con suerte, él regresará a la forma que pensamos puede tener”.