Río de Janeiro. Miles de personas se tomaron hoy el centro de Río de Janeiro para manifestarse en contra de lo que organizaciones civiles han llamado la mercantilización de la naturaleza que promueve la economía verde, demandas abanderadas por la Cumbre de los Pueblos que se lleva cabo en paralelo a la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20.

 

Según los organizadores y la policía, unas 50 mil personas se sumaron a la marcha a pesar de la lluvia intermitente que cayó sobre la ciudad. Desde varias tarimas móviles montadas sobre camiones, algunos líderes de la protesta animaban a la multitud con discursos encendidos contra el capitalismo, al que acusan de querer adueñarse de los bienes comunes de la humanidad, como el agua, la tierra y hasta del aire.

 

Algunos manifestantes usaban máscaras antigás para llamar la atención sobre la contaminación del aire, mientras avanzaban en ambiente festivo por el centro de la ciudad con pancartas, globos y banderas de organizaciones sociales como el Movimiento de los Sin Tierra (MST).

 

Según un documento elaborado en el marco de la Cumbre de los Pueblos, esta cumbre debió haber sido convocada para enfrentar los profundos desequilibrios existente para afrontar las crisis actuales es indispensable, entre otras cosas, realizar un balance crítico de lo ocurrido durante los últimos veinte años, desde la Cumbre de la Tierra realizada en 1992.

 

Sobre la economía verde, sostienen que se trata de un término engañoso bajo el cual se pretende someter los ciclos vitales de la naturaleza a las reglas del mercado y al dominio de la tecnología.

 

Critican en este sentido el desarrollo de los mercados de carbono y de servicios ambientales y en particular los programas REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques), a los que se pretende ampliar para incluir toda la biodiversidad, la agricultura y el agua. Esto, aseguran, conlleva la destrucción de las formas de vida indígenas y campesinas.

 

“Se pretende colocar el futuro del planeta en manos de los bancos y demás operadores financieros, en manos precisamente de los principales responsables de la profunda crisis financiera que ha creado millones de nuevos desempleados, ha expulsado a millones de familias de sus casas, le ha robado sus ahorros y pensiones a trabajadores en todo el mundo y ha profundizado las obscenas desigualdades”.

 

 

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Reclama Brasil mantener ayudaw a países en desarrollo

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que la crisis económica mundial no puede impedir que los gobiernos asuman acuerdos vinculantes en la Río+20 ni que desconozcan los compromisos asumidos en el pasado para garantizar el desarrollo sostenible.

 

La presidenta de Brasil y de la Conferencia, que reúne hasta el viernes en Río de Janeiro a cerca de 100 mandatarios, dijo que entiende que la crisis aumente la preocupación de los países con sus problemas internos y reduzca la disposición a adoptar acuerdos vinculantes.

 

Según Rousseff, la propia crisis, con países en recesión o con crecimiento muy bajo, con problemas en sus cuentas públicas y en sus sistemas financieros y con políticas que afectan a las poblaciones más vulnerables como las mujeres, los desempleados y los inmigrantes, muestra que los actuales modelos de desarrollo “agotaron su posibilidad de responder a los desafíos actuales”.

 

La presidenta agregó que, además de reafirmar los compromisos de la Cumbre de la Tierra de 1992, los líderes mundiales tienen que rescatar varias conquistas de entonces que permanecen en el papel.

 

Dicho principio fue reafirmado en el documento acordado por los negociadores de la Río+20 pese a la negativa de algunos países, que alegan que la crisis les impide asumir nuevos compromisos. Según la gobernante, la crisis no puede frenar la ayuda al desarrollo

 

Además, agregó, la promesa de ayuda a los países en desarrollo para mitigar esos problemas aún no se materializó. Según Rousseff, el documento que será aprobado en Río de Janeiro, además de reforzar los principios del pasado, incluye avances importantes como la declaración por primera vez de que la erradicación de la pobreza es el principal desafío del mundo.