Si la población toma parte más activa en las acciones para volver al Distrito Federal una metrópoli menos contaminante, en medio siglo la capital del país podría alcanzar el estatus de ciudad sustentable, estimaron expertos en la materia.

 

El pilar para lograr este objetivo son los niños que ahora tienen entre seis y 12 años, ya que la educación que reciban en la materia, tanto en la escuela como en el hogar, ayudará para que mediante acciones colectivas que emprendan al ser adultos mejoren su calidad de vida.

 

“Nuestros problemas ahora son muy grandes y estamos muy lejos de ser una ciudad sustentable, necesitamos entender el valor de nuestros recursos naturales y eso sólo se va a conseguir a través de la educación y la conciencia que le sepamos transmitir a estos niños”, reiteró Héctor Ánimas Calderón, experto independiente en edificaciones verdes.

 

Destacó que si se elaboran proyectos a cinco, 10, 15 y 20 años para ir implementando paulatinamente acciones a favor del ambiente, como la construcción y vialidades en las que puedan convivir de manera eficiente el transporte público, el particular y la bicicleta, en 50 años los habitantes de la ciudad tendrán un estilo de vida completamente sustentable.

 

Puso el ejemplo de Curitiba, en Brasil, que durante 20 años implementó acciones previas para desarrollar un proyecto de ciudad sustentable a largo plazo.

 

En estos proyectos, el gobierno capitalino y la sociedad civil deben contemplar medidas para detener dos grandes fenómenos que minan la calidad de vida y deterioran el ambiente: el crecimiento del parque vehicular y la migración de los estados a esta capital.

 

Se estima que al día circulan más de 5 millones de vehículos en la zona metropolitana del DF y que el tiempo de traslado promedio de la casa al trabajo es de hora y media. Para controlar la migración se requiere de un fuerte programa de impulso al empleo en las comunidades y descentralización del gobierno federal.

 

Aunque la introducción de líneas de metrobús y el transporte ecológico representan un gran esfuerzo, no se ha desincentivado el uso del automóvil, destacó el experto.

 

Otro problema a atacar es el de la vivienda y edificaciones usadas, ya que 90% tienen entre 30 y 40 años de antigüedad, por lo que se debe buscar la forma de hacer estas construcciones sustentables, mediante la implementación de vidrios que capten más luz de día, que permiten un ahorro de entre 30% y 50% en el consumo de electricidad, calentadores solares y sistemas de captación de agua, entre otros.

 

“La gente no tiene el conocimiento de cosas básicas como qué es un kilowatt hora y cuánto es lo que consumen en un mes. Un foco encendido 10 horas es el equivalente a 1 kilowatt hora”, dijo  José Andrés García, director del Comité Organizador de la Expo Congreso GIET, un evento que se realizará en la Ciudad de México que tiene por objetivo aportar soluciones para la construcción sostenible en el país.

 

Afirma que un parteaguas en la materia puede ser el apagón al foco incandescente para 2014, ya que este puede ser el detonador para que la ciudadanía empiece a tener conciencia sobre los beneficios de ser amigables con el ambiente.

 

García citó también el desconocimiento en el uso de la radiación solar, México tiene 40% más de radiación que Austria, la diferencia es que Austria tienen 245 metros cuadrados de paneles solares por cada mil habitantes, mientras que en México apenas existen 0.33 metros cuadrados de paneles solares por cada millar de habitantes.

 

“Algo que hace falta es encontrar formas de relacionar los temas y no pensar sectorialmente, sino ver como se encuentran las formas para relacionar lo social, lo político, lo económico y lo ambiental”, consideró por su parte Boris Graizbord, coordinador del Programa de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente del Colegio de México.

 

Los entrevistados coinciden en que para lograr la sustentabilidad son necesarias políticas y apoyos gubernamentales, pero le peso más grande está en las acciones colectivas que emprenda la sociedad civil, como compartir el auto, adquirir una auténtica conciencia del reciclado y eficientar el uso de los electrodomésticos.