"Una mujer tiene que trabajar mucho más que un hombre, porque no te harán ningún favor si tienes el más mínimo defecto técnico" AURORE LALUCQ
Foto: AFP | "Una mujer tiene que trabajar mucho más que un hombre, porque no te harán ningún favor si tienes el más mínimo defecto técnico" AURORE LALUCQ  

De acuerdo con tres legisladoras electas en 2019, la rutina de las eurodiputadas incluye trabajar “mucho más” que sus pares masculinos, sufrir ataques sexistas en línea y tener que hacer malabarismos entre la vida política y la personal.

Aurore Lalucq, integrante del partido de centro izquierda Place Publique con 44 años y economista de formación, ha hecho de las regulaciones bancarias y financieras su principal área de actuación desde su llegada al Parlamento Europeo.

Cuando decidió discutir la regulación de las criptomonedas, se tornó víctima de acoso en línea.

“‘¡Vuelve a la cocina!’, ‘¿qué sabe ella de esto?’, comentan,  y enseguida empiezan a hablar de tu físico, te lanzan ataques sexistas, o de naturaleza sexual”, lamentó Lalucq.

Assita Kanko, del partido conservador N-VA, que actúa en el bloque de la derecha nacionalista tiene 43 años de edad y actúa especialmente en cuestiones de seguridad y sobre violencia contra las mujeres.

Nacida en Alto Volta (Burkina Faso), y madre soltera de una hija de 16 años, vive en Bélgica desde 2004, y fundó una organización, Polin, para ayudar a mujeres a iniciarse y obtener éxito en la actividad política. En la actualidad, alrededor de cuatro de cada diez eurodiputados son mujeres. 

 

IA propaga prejuicios sexistas: Unesco

 

Los grandes modelos de lenguaje de Meta y de OpenAI, que sirven de base para sus herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa, propagan prejuicios sexistas, alerta un estudio publicado ayer por la Unesco, por el Día Internacional de la Mujer.

Según el estudio, realizado de agosto de 2023 a marzo de 2024, en estos modelos de lenguaje, los nombres femeninos se asocian más a palabras como “casa”, “familia” o “hijos” y los nombres masculinos, a “comercio”, “sueldo” o “carrera”.

Los investigadores pidieron a la IA relatos sobre personas de diferentes orígenes y géneros. Los resultados mostraron que las historias sobre personas de culturas minoritarias a menudo eran más repetitivas y estaban basadas en estereotipos. 

Por ejemplo, un hombre inglés tenía más posibilidades de ser un profesor, conductor o empleado de banco y una mujer inglesa, en casi un tercio de los textos generados, aparecía como una prostituta, una modelo o una mesera /24 HORASa.