El principal y más activo accionista de nuestro diario llegó al mundo del periodismo escrito cuando ya era un consolidado empresario.

Él revolucionó la industria  con: calidad en la impresión, una redacción muy profesional y un grupo de distribuidores uniformados en los principales cruces de la gran Ciudad de México. Su ópera prima fue Publimetro, pero se consolidó con el diario 24 HORAS.

Por si fuera poco, le dio “espacio libre” a la opinión, donde especialistas en distintos temas decían su verdad a través de las páginas del diario gratuito que, ya lo decía, cambió las reglas del juego.

Pero permítame detenerme en este asunto de la libertad, porque un columnista o articulista restringido por  su editor,  no es más que un publirrelacionista o un simple vendedor de publicidad.

Aquí nadie me tocó una línea, ni me quitó palabras. Es más, cuando me excedí de caracteres, acordamos que se quedaba fuera del texto, para no cambiar el sentido de la columna  previamente entregada.

Está de moda en mi gremio cambiar de empleo dejando la idea de que es culpa de la maldita censura; nada más alejado de eso. Se que esa fórmula tramposa crea tráfico en las redes, y encumbra al supuesto despedido.

Pero esa es una mentira indigna.

Sé que incomodé y sé también  que algunos amigos de los dueños se quejaron de este latoso opinador; pero nunca me insinuaron defender o atacar a alguien.

Los Torrado tienen lo que muchos dueños de medios han perdido, es más, lo que muchos empresarios han olvidado: que sus trabajadores somos sus socios, aliados, colaboradores, constructores de su éxito. Pero Antonio y familia lo tienen muy claro: abren las puertas de su casa y se ofrecen desinteresadamente en amistad.

Su respetada señora esposa y sus hijas, después de muchos años son parte fundamental del medio de comunicación que comanda el marido y padre, porque lo apoyan decididamente en su aventura periodística consolidada.

Mi ciclo en estas páginas ha concluido para iniciar nuevos proyectos profesionales, pero quiero dejar constancia de que me voy contento y muy agradecido.

Ya le he dado un abrazo fuerte a Toño a manera de agradecimiento y le he dicho que en el mundo de la comunicación y en particular del periodismo, nos volveremos a encontrar, y lo mismo pasará con usted respetado lector, que muy pronto nos encontraremos en nuevas tribunas.

Agradecer es acto de  gratitud. Es un acto de cortesía mínima a quien te tiene confianza.

Mi gratitud a todos los compañeros del diario 24 HORAS y gracias a mi querido hermano, Antonio Torrado.

 

*Periodista, editor y radiodifusor

@GustavoRenteria

www.GustavoRenteria.com