Desde sus raíces, los movimientos de izquierda en América Latina han demostrado que la unidad es la fuerza motriz que catapulta a la región hacia logros significativos. Además, al cerrar filas y superar diferencias estratégicas, alcanzaron avances concretos en la lucha contra la desigualdad, a favor de la promoción de derechos sociales y en la resistencia frente a injerencias externas.

La experiencia mexicana actual refleja el continuo legado de la izquierda latinoamericana, destacando que la unidad no sólo es una estrategia, sino una filosofía que impulsa la transformación social.

México, al tener por primera vez un Gobierno de izquierda, no escapa a esta dinámica histórica. Por ello, en el escenario político actual, la unidad al interior de Morena seguirá siendo un factor determinante para enfrentar los desafíos que conlleva el cada vez más cercano proceso electoral de 2024, el más importante en la historia nacional reciente, y que será crucial para asegurar la continuidad y ratificación del proyecto de transformación liderado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En este contexto, la decisión de Marcelo Ebrard de permanecer en el movimiento adquiere particular relevancia, ya que es un mensaje claro en favor de la cohesión interna, y una muestra de que la diversidad de visiones y enfoques al interior puede ser fuente de fortaleza, si se gestiona en forma adecuada.

Prevalece la unidad, sí, pero la historia política nos ha enseñado que aquella no es un logro permanente, sino un esfuerzo constante que requiere diálogo, acuerdo y adaptabilidad. La decisión del excanciller debe servir como recordatorio de la importancia de seguir abordando las divergencias de manera proactiva, construyendo un consenso sólido que trascienda las coyunturas electorales.

El proceso comicial de 2024 será, como señalamos, crucial para la consolidación del proyecto de transformación. Con más de 20 mil cargos de elección en juego, la magnitud de esa votación no se puede subestimar ni se debe caer en el exceso de confianza. La continuidad de las políticas impulsadas por el presidente López Obrador depende, en gran medida, de la capacidad para seguir siendo una fuerza cohesionada y representativa de los intereses del pueblo.

No olvidemos que aún deben definirse las candidatas y los candidatos que representarán a la alianza opositora en las ocho gubernaturas, la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y los demás cargos que estarán en juego el año entrante.

Por ello, no se puede desestimar la importancia de que prevalezca la unidad al interior de Morena. La construcción de consensos y la gestión proactiva de las diferencias son esenciales para asegurar el éxito electoral, así como la continuidad del proyecto de transformación, que está marcando un precedente en México y en la región.

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