Foto: Cortesía | Gracias al Plan de Justicia del Pueblo Yaqui, son resarcidos agravios históricos contra las comunidades indígenas de México  

En un hecho histórico para resarcir los agravios cometidos durante siglos contra los pueblos indígenas de México, la nación yaqui de Sonora recibió el Maaso Koba y sus objetos ceremoniales, que fueron repatriados desde Suecia gracias a la intervención directa del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Compuesta por 24 piezas ceremoniales, antiguas y sagradas para el pueblo yaqui, principalmente el Maaso Koba –cabezas de venado utilizadas como tocado en la Danza del Venado–, la colección causó asombro, admiración y veneración entre las autoridades yaquis, que finalmente recuperaron su patrimonio cultural ancestral.

El director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes, explicó que desde los años 2017 y 2018, a instancias del gobierno tradicional yaqui, un comité de cultura, el Comité de Tratados Indios y el gobierno de Pascua Yaqui, iniciaron las gestiones ante el Museo Etnográfico de los Museos Nacionales de la Cultura del Mundo del gobierno de Suecia.

Fue a partir de los acuerdos del Plan de Justicia del Pueblo Yaqui, cuando el presidente López Obrador intervino de manera decisiva y se intensificaron las negociaciones con Suecia, para que se pudieran recuperar y entregar los objetos a sus legítimos dueños”, precisó el también presidente ejecutivo de la Comisión Presidencial de Justicia para el Pueblo Yaqui.

Durante la ceremonia tradicional encabezada por los gobernadores, pueblos mayores, capitanes, comandantes y secretarios, que conforman la estructura del gobierno tradicional de los ocho pueblos yaquis –Vícam Pueblo, Pótam, Ráhum, Huírivis, Belem, Tórim y Cócorit-Loma de Guamúchil–, fueron devueltos a sus auténticos propietarios las piezas sagradas. 

De manera emotiva, las autoridades tradicionales yaquis expresaron su entera satisfacción y emoción por recuperar su patrimonio repatriado de Suecia.

Acordaron que bajo su responsabilidad y en ejercicio de su libre determinación y autonomía, tomarán las decisiones que correspondan respecto del destino final de dichos objetos.

A nombre de las autoridades tradicionales, el secretario de Vícam Pueblo, Onésimo Buitimea Valenzuela, calificó como un hecho histórico que la nación yaqui haya recuperado su patrimonio cultural ancestral y destacó los acuerdos enmarcados en el plan de justicia.

Cabe señalar que el estado de conservación de la colección es impecable y que los objetos posiblemente sean los más antiguos del pueblo yaqui, pues son anteriores a los extensos proyectos de coleccionismo etnográfico de las instituciones culturales e indigenistas mexicanos.

La historia

Especialistas indicaron que las piezas datan del primer tercio del siglo XX y fueron recolectadas en Tlaxcala, por investigadores suecos entre 1935 y 1937, luego de que un grupo de personas yaquis fueron exiliadas de Sonora, por el régimen porfirista.

Por ello, constituyen parte de un registro invaluable de este periodo histórico de confrontación y exterminio hacia el pueblo yaqui. La mayoría de los objetos proceden de contextos ceremoniales, aunque presumiblemente también algunos sean para un coleccionismo artesanal temprano.

La gestión internacional

Para mayo de 2019, en el marco de las acciones de justicia encabezadas por el presidente en conjunto con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el INAH, en vinculación con el Comité de Cultura local.

Las gestiones para la devolución, contaron con el respaldo del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Además, los trabajos realizados por el gobierno de México a través del INPI resultaron de gran ayuda para estas gestiones:

En diciembre de 2020 se reforzaron los esfuerzos interinstitucionales para atender las demandas de las autoridades de los ocho pueblos yaquis, que quedaron asentadas en septiembre de 2021 en el Plan de Justicia para el Pueblo Yaqui.

Las piezas

La estructura de gobierno tradicional recibió todos los objetos que, de acuerdo a sus tradicionales, utilizan desde tiempos inmemoriales en la Danza del Venado:

Un par de Téneboim (sartas de cascabeles de capullos de mariposa que se enroscan en los tobillos del danzante), dos Áyam (sonajas de calabazo) y un Rijutiam (cinturón-idiófono de pezuñas de venado).

Asimismo, piezas ceremoniales de otras danzas: de Pajkola (dos Majka’a o máscaras, un Koyolim o cinturón de cascabeles de bronce, un Tono jisumia o textil de amarre de piernas, una Pi’isam o cobija [catalogada como rebozo] y dos Sena’asom o sonajas de madera); de Matachines (una Sewa o corona, una Áya o sonaja roja y una Palma).

Chapayecas (una Chomo o máscara de fariseo, una Ejpa o espada de madera y su Ejpa asola o cuchillo de madera). La colección posee también los siguientes instrumentos musicales: una Baca kucía (flauta de carrizo), un Kúba’i (tambor de doble parche), un Ba’ajiponia (tambor de agua), y un Jírukia intok bweja’i (raspador con calabazo).