Si hay algo que los mexicanos rechazamos hoy, es a los partidos políticos, da lo mismo su signo, todos sufren un enorme descrédito. Sus presidentes son vistos con enorme desprecio: Alito, Mario Delgado, Marko Cortés y un largo etcétera, son, en el mejor de los casos, embajadores de causas que no nos representan o son contrarios a nuestras necesidades y anhelos ciudadanos.

Los mexicanos, en general, deseamos que el INE siga adelante -con las adecuaciones jurídicas necesarias- pero éste no puede combatir por sí mismo el peor obstáculo de la democracia: la indiferencia. La misión del INE no puede quedar reducida a garantizar elecciones plenamente legítimas. Los mexicanos, vía el voto, debemos estar plenamente representados por nuestros gobernantes. La participación ciudadana en las elecciones recientes tiene niveles de abstención muy alarmantes. En casos como el de Oaxaca, 65% de abstención, con un gobernador electo que no cuenta con una representación real ante sus gobernados superior al 12% ¿Cómo ejercer gobiernos plenamente democráticos en estas condiciones de nula representatividad?

Los electores están cansados de tantas promesas de candidatos -que terminan de nuevo en mentiras- y ver cómo los partidos políticos siguen sirviéndose de los electores para su fin último: el poder. Su poder

Por otro lado, están las alianzas entre partidos, las cuales aglutinan intereses que sólo tienen el objetivo de eliminar a sus adversarios, pero sin un ideario ni propuestas, que carecen de una visión de futuro para los electores que, según ellos, quieren representar en un espectro político más amplio. Esto aplica por igual a las alianzas de la 4T, así como a los partidos de oposición. Las alianzas partidistas siguen teniendo una visión clientelar de corto plazo.

La presentación el lunes pasado de la plataforma México Electivo no puede ser más oportuna. Su documento inicial, Punto de Partida, con el que arranca su actividad social y política es justo lo que necesitamos: Tener, al menos, un ideario común que nos permita a todos opinar, construir o disentir. Un México posible donde los mexicanos nos sintamos representados en las futuras acciones de Gobierno. Da igual si son de ideas de izquierda, centro o derecha. Todo esto, sin sentirnos agraviados o excluidos por el simple hecho de pensar diferente. Ser libres y sin miedo.

La propuesta inicial -así debe ser valorada- está elaborada por personas de la más diversa experiencia y considera que ningún liderazgo -ni siquiera el del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas- debe prevalecer por encima de ninguna voz ciudadana. Todas y todos tenemos voz y espacio. Inclusive el disenso es bienvenido. Aun así, se puede construir.

México no puede seguir a la deriva de liderazgos mesiánicos o carismáticos, hay que poner las ideas y el proyecto de nación por delante del o los gobernantes. ¿Qué queremos los mexicanos para los próximos 30 años? Sabemos lo que no queremos: polarización, encono, violencia, desprecio por la ley, autoritarismo, corrupción, pobreza extrema y amenazas a nuestras libertades y a la democracia. No es suficiente, tenemos que definir con puntualidad que sí queremos y necesitamos.

México Electivo presenta, de una forma organizada, un Punto de Partida: una diferencia entre la ocurrencia y la idea. No es un manual de acciones, ni el llamado de un líder partidista. Es una invitación abierta a ti y a mí de participar con nuestra opinión de cómo creemos que puede ser México. Si quieres, ve a www.mexicoelectivo.com tú decides qué hacer.

@Pancho_Graue

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