Ovidio guzmán
Foto: Cuartoscuro Archivo / El hijo de El Chapo Guzmán fue detenido el 5 de enero pasado en un operativo en Jesús María, Sinaloa, que generó caos y violencia en la entidad  

La importancia de la detención de Ovidio Guzmán como parte de una organización criminal es cuestionable, pues se detuvo a una persona que no afectará el funcionamiento del negocio, debido al manejo por células que tienen los cárteles, consideró el académico de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle, José Perdomo Galicia.

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“La importancia que puede tener Ovidio Guzmán es la misma que tuvo su papá, pero los cárteles están manejados de forma celular, de tal manera que si una persona o cabecilla es atrapado, eso no significa que se va a acabar el negocio.

“Hay personas que los sustituirán, así hicieron con el papá y así harán con el hijo, entonces tampoco es como para pensar que es un gran cambio a la manera de actuar del Presidente y sus estrategias”, expresó el especialista en derecho administrativo.

Consideró que el cártel al que presuntamente pertenece Ovidio Guzmán se acomodará en su forma de actuar, pero es infantil pensar que ahora ese u otros grupos criminales van a pensar sobre su forma de delinquir porque se hayan dado cuenta de que “sí saben disparar las Fuerzas Armadas“.

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El profesor lasallista dijo que, a la detención de Ovidio Guzmán ocurrida el jueves pasado, se le está dando una dimensión o importancia por parte de la sociedad que ni el propio presidente López Obrador le está dando.

“Las implicaciones políticas hubieran sido mucho mayores, si hubiera un cambio de rumbo en las decisiones en materia de seguridad”, dijo Perdomo Galicia, “pero todo apunta a que no será así”.

Sin embargo, expresó que el discurso político seguirá regido por la expresión de “abrazos y no balazos”, pues esta frase le ha redituado favorablemente al Ejecutivo federal en los niveles altos de aceptación que mantiene.

Pese a ello, el académico comentó que con solo dos años para que termine su mandato, es posible que López Obrador dé instrucciones a las Fuerzas Armadas no para que actúen en contra del discurso, pero sí para que haya más eficacia y eficiencia.

“Es dable pensar que podría continuar el discurso de abrazos no balazos, pero, como a todos los presidentes, al cuarto año ya sienten que les queda poco tiempo para que las políticas que han implementado se afiancen; ya no les alcanza el tiempo.

Al referirse a la falta de información que mostró el mandatario al ser cuestionado el mismo día de los hechos durante su conferencia matutina, dudó que no haya tenido el conocimiento de lo que acontecía en Sinaloa.

“Lo que sí probablemente es que no tenía la información completa, es decir, sabía lo que iba a suceder, pero quizá prefirió no tener un conocimiento tan cierto, precisamente para que su imagen y las políticas implementadas por él no varíen”, apuntó.

FRASE:

“(El Presidente) no va a cambiar la estrategia porque sería cambiar los cuatro años que lleva con esa directriz y que por ese motivo no bajó su popularidad” José Perdomo Galicia Académico de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle

LEG