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Foto: Pixabay / La OCDE el organismo internacional que aumentó su pesimismo sobre la evolución de la economía mexicana para este año  

Ahora fue la OCDE el organismo internacional que aumentó su pesimismo sobre la evolución de la economía mexicana para este año, en medio de un entorno global impactado por la pandemia y la guerra en Ucrania.

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La entidad revisó a la baja su estimado de 2.3% a 1.9%, y para 2023 redujo su pronóstico de 2.6% a 2.1%.

Apenas el martes el Banco Mundial redujo su previsión para el PIB mexicano en 2022 a 1.7%, y en abril el FMI rebajó su estimado a 2% y la Cepal a 1.7%.

En el ámbito nacional, la semana pasada Banxico recortó su pronóstico a 2.2%, y en la más reciente encuesta de Citibanamex a analistas privados el consenso mantuvo su pronóstico de 1.8%. En tanto, grupos de análisis consultados mensualmente por el banco central irrumpieron en mayo el deterioro de sus previsiones, pues la mediana elevó su estimado de 1.72% a 1.80%, luego de que en octubre iniciaran revisiones a la baja de forma consecutiva.

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Hacienda, no obstante, prevé que la economía se expandirá 3.4% este año. El martes, su titular, Rogelio Ramírez de la O, reconoció que la economía todavía no está en una “situación ideal”, y que además está costando trabajo alcanzar los niveles prepandémicos, por lo que se necesitará más tiempo para alcanzar una plena recuperación en todos los sectores.

En su actualización sobre la economía mundial, titulada “El precio de la guerra”, la OCDE expuso que aunque los lazos comerciales y financieros con los países en conflicto son débiles, las exportaciones de México se verían afectadas indirectamente, principalmente a través de la economía de Estados Unidos, su principal socio comercial.

Agregó que el incremento de los precios de las materias primas a nivel mundial acentúa las presiones inflacionarias, y que “las medidas de rebaja tributaria y bonificaciones tributarias generalizadas están amortiguando el impacto de los precios crecientes de la energía”.

Dijo además que el aumento de las tasas de interés en los mercados financieros crecerá los costos del financiamiento soberano del país.

Infografía: Juan Ángel Espinosa

Más inflación

La OCDE previó una tasa de inflación más alta en 2022 al revisar al alza su cálculo a 6.9%, desde el 5.4% registrado en su informe de febrero, y además consideró que la desaceleración del aumento de precios será más lenta en 2023, pues estima una tasa de 4.4%, desde el 3.4% anterior.

Indicó que la inflación mundial, perturbaciones en la cadena de suministro y factores internos continúan ejerciendo una presión significativa tanto en la inflación general como en la subyacente.

“La inflación podría mantenerse en cotas más altas durante más tiempo, lo que erosionaría el poder adquisitivo, sobre todo de las familias vulnerable, y exigiría una política monetaria más restrictiva”, señaló.

Observó una reanudación desigual de la recuperación, pues la producción de autos sigue limitada por problemas en las cadenas de suministro, y el consumo de servicios y la inversión privada van a la zaga, mientras que el consumo de bienes no duraderos está ya por encima de los niveles prepandemia, y el desempleo y el subempleo han disminuido, aunque siguen por arriba de los niveles previos al Covid-19.

Mayor inversión y productividad

La OCDE expresó que un mayor impulso a la inversión pública y al gasto social acentuaría la recuperación, así como dar a los inversionistas seguridad sobre los contratos existentes y estabilidad regulatoria. Además, la mejora del acceso y de la calidad de los servicios de cuidado infantil fomentaría la participación laboral de las mujeres y reduciría las desigualdades educativas.

“El consumo interno será un motor clave del crecimiento, mientras que los servicios relacionados con el turismo se irán recuperando gradualmente”, apuntó.

LEG