Foto: SSC En el Reclusorio Norte, los llamados “artesanos caneros” elaboran con papel o madera figuras de autos, motos, barcos, animales y hasta casas de muñecas.  

A pesar de que están entre colosales muros, encerrados tras las rejas y aislados de la sociedad, internos del Reclusorio Norte, el Reno, reflejan su anhelo de libertad con creatividad e imaginación.

Son los llamados “artesanos caneros”, quienes con papel o madera elaboran figuras de autos, motos, barcos, animales y hasta casas de muñecas. Pero también hay quienes pintan y en los coloridos cuadros demuestran su talento.

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En las entrañas del Reno está el “kilómetro”, el corredor que cruza por la cocina y la tortillería en dirección a los talleres de artes plásticas, donde algunos presos elaboran sus artesanías.

El ambiente es similar al de la Central de Abasto, pues los internos “chambean” y se mueven de un lado a otro.

Entre nostalgia y arrepentimiento, Ricardo Castillo cuenta que lleva 10 años recluido y que cuando estaba en libertad era mecánico, así que siempre ha sido un apasionado de las ruedas con motor, por lo que el modelismo en madera es su “escape a la libertad”.

“El modelismo en madera lo aprendí en el Cecati que dan aquí; entonces mezclé mi pasión y lo aprendido para hacer mis obras. Haciéndolas me siento libre y relajado, además de que me desarrollo como persona”, destaca.

José Domínguez, otro interno, dice que antes de estar en reclusión tenía conocimientos en artes plásticas, por lo que al llegar al Reno y tomar el curso de modelismo de papel maché, pulió sus habilidades para crear figuras de animales.

“Desde chico llevaba el taller de artes plásticas en la escuela. Tomé el curso de modelismo y ahora hago mejores creaciones, e incluso a veces doy el taller para los nuevos que ingresan”, explica.

Moisés Rivera, también artesano de papel maché, confirma que su maestro es José, quien le ha enseñado técnicas de modelismo, por lo que ahora da vida a un rinoceronte.

En un taller más grande, Arturo Miranda, quien pinta óleos, aclara que ellos mismos hacen su pintura para después deslizar el pincel en sus cuadros.

Recuerda con orgullo que en una ocasión un Mexicráneo, de los que se exponen en Paseo de la Reforma en Día de Muertos, fue elaborado en el taller de artes plásticas del Reno.

LEG