Incluso la aparición de variantes más contagiosas, como la de Reino Unido, pueden beneficiar en la transición. Según lo explicado por Lavine al diario español, una variante que se extienda más rápido, pero que no sea más letal, ayudará a reducir la mortalidad
Foto: Reuters Incluso la aparición de variantes más contagiosas, como la de Reino Unido, pueden beneficiar en la transición. Según lo explicado por Lavine al diario español, una variante que se extienda más rápido, pero que no sea más letal, ayudará a reducir la mortalidad  

Una nueva investigación publicada en la revista Science establece que cuando la mayoría de la población esté vacunada, el Covid-19 comenzará a atenuarse y producirá una infección asintomática en los adultos y solo un leve catarro en niños.

En la investigación Immunological characteristics govern the transition of COVID-19 to endemicity, (traducida al español como Las características inmunológicas gobiernan la transición del Covid 19 a la endemicidad), sus autores basan esta afirmación en un modelo matemático que reproduce la propagación del virus.

La investigadora Jennie Lavine, del departamento de Biología en la Universidad Emory en Estados Unidos y primera autora del estudio, explicó al diario El País que esta transformación podría tardar entre uno y 10 años, ya que el plazo exacto dependerá de lo rápido que se propague el virus y la velocidad en que se apliquen las vacunas a la población mundial.

Otro de los factores que influyen en el cambio es el tiempo en el que una persona es inmune al Covid-19 después de haberse infectado o recibir la vacuna, además de cuántas infecciones o dosis son necesarias para lograrlo.

Los investigadores asumen que el SARS-CoV-2 es más parecido a los cuatro coronavirus (HCoVs) ya conocidos y que circulan endémicamente en el mundo -los cuales, explican, provocan síntomas leves y no son una carga significativa para la salud pública- que a los otros dos más virulentos (SARS CoV-1 y MERS) que surgieron en las últimas décadas y tienen tasas mayores de letalidad.

En caso de ser así, cuando la mayoría de la población esté vacunada, el virus no podrá provocar una enfermedad grave, debido a que se lo impedirán las vacunas.

Debido a que aún falta por comprobar si la inmunización evita que el virus se transmita, lo que es menos probable, los únicos que serán neófitos ante el virus serán las y los niños que vayan naciendo, pero en ellos se producirían síntomas parecidos a los de un resfriado, así como los otros cuatro coronavirus endémicos.

De acuerdo con lo que se conoce sobre los cuatro coronavirus, los investigadores estiman que la primera infección en niños sucederá entre los tres y cuatro años de edad y aunque podrán contraer la enfermedad nuevamente en la adultez, sus síntomas se volverán leves o inexistentes.

“Estos resultados refuerzan la importancia de seguir con las medidas de aislamiento hasta que las campañas de vacunación durante esta fase pandémica hayan concluido. Es posible que sea necesario continuar la vacunación en la fase endémica”, señalan en la investigación.

Incluso la aparición de variantes más contagiosas, como la de Reino Unido, pueden beneficiar en la transición. Según lo explicado por Lavine al diario español, una variante que se extienda más rápido, pero que no sea más letal, ayudará a reducir la mortalidad, además de reforzar la inmunidad de la población, pues una infección asintomática fortalecería las defensas.

Esto también beneficiaría al sistema inmune al mantenerlo “actualizado” ante las variantes más recientes del virus. No obstante, la investigadora también aclaró que esto no podría hacerse realidad si aparece otra variante que cause una enfermedad más grave, pues supondría mayor riesgo para las personas que no han sido vacunadas.

A pesar de que no existe evidencia de que esto pueda suceder, basándose en los cuatro coronavirus del catarro, tampoco quiere decir que sea imposible.

 

MGL