El sol brilla en todas partes, pero algunos no ven más que sus sombras

Arthur Helps

 

Educados en hogares en los que “la vida es dura”, “nadie te regala nada”, “solo viniste al mundo y solo te vas”, etc., etc., es por demás difícil imaginar que las cosas buenas pueden sucedernos sin que tengamos que “partirnos el lomo” o hacer grandes sacrificios. 

Bajo estas creencias estamos acostumbrados no solo a imaginarnos los peores escenarios, sino a “sentirlos” antes de que se revelen. Entonces suceden, cuando ya estamos desgastados emocionalmente y obnubilados por el miedo. Saldremos de ellas bastante lastimados, porque así entramos.

Atraemos lo peor que puede pasar porque lo sentimos como si ya estuviera pasando. De acuerdo a la moderna neurociencia y a la física cuántica, la mente no distingue entre lo imaginario y lo material, para ella ambos son realidades y verdades; solo cree lo que la emoción le dice.

Así que cuando nosotros vemos las circunstancias adversas como un problema, éstas se convierten en tal. O sea, un problema es en realidad un punto de vista; la gente problematiza lo que le sucede porque está “entrenada” para hacerlo. Y aun cuando sus condiciones de vida cambien, puede seguir enfocando el mismo problema, entonces lo reproduce. 

Otras personas, en cambio, se enfocan en cambiar, moderar o, en última instancia, aceptar las circunstancias, sin que la palabra problema les signifique un impacto emocional ni, por tanto, un lastre. A eso le llamamos solucionar, resolver. Es una actitud que hace gente exitosa y feliz. 

Somos entidades creativas y creadoras, para bien o para mal, nos guste o no, sepamos o no cómo lo hacemos. 

No es la vida la que es hostil y nos falla. Somos nosotros quienes la estamos definiendo y recreando a cada momento conforme interpretamos nuestras experiencias, con cada decisión o falta de ella, para bien si nos hacemos responsables, para mal si evadimos la responsabilidad. 

Si el pensamiento catastrófico y, más allá, el pesimismo en la vida, están definiendo nuestro día a día, podemos y debemos cambiarlo. Hay forma de hacerlo, para producir las realidades que deseamos, no las que queremos evitar. 

Es importante tener claro que el pensamiento catastrófico y el pesimismo son miedo a vivir, que puede por cierto volverse patológico.

Así pues, combatir esta programación negativa que traemos de nuestros hogares, y éstos a su vez de la sociedad a la que pertenecemos, puede hacerse en 5 pasos: detectar, observar, calmar, confrontar, sustituir.

Detectar consiste en saber que tras nuestro malestar emocional es muy probable que haya pensamiento catastrófico, sin que nos hayamos dado cuenta. Debemos entonces tomarnos unos momentos, aislados, respirar tranquilos y mirar los pensamientos ligados a ese malestar. 

Observar dichos pensamientos es el objetivo. No debemos juzgarlos, negarlos o tratar de desaparecerlos. Solo tomamos nota. 

Calmarnos será el siguiente paso, porque evidentemente las emociones se agitarán cuando las detectemos y observemos junto a los pensamientos asociados a ellas. Respirar profundo es lo mejor. Mantenerse así hasta que se logre, y contra la voz del miedo que nos aconseja salir corriendo para distraernos y no mirar más. 

Confrontar esos pensamientos con la realidad evidente nos permitirá darnos cuenta de que son notoriamente irracionales, de manera que podremos desacreditarlos y, con ello, cambiar la emoción que los acompaña. Como hijos del miedo y de una programación mental milenaria, apoyados muchas veces por el dolor de algún acontecimiento que no pudimos manejar correctamente en su momento, esos pensamientos pueden ser muy persistentes, así que nosotros también deberemos serlo para desactivarlos.

Finalmente podremos sustituirlos con los pensamientos que sabremos en ese momento que son correctos por la sensación de paz que nos darán. Debemos quedarnos sintiendo esas cosas buenas y comenzar a imaginar las realidades que deseamos como si estuviesen sucediendo ya, igual que lo hacemos con los escenarios catastróficos. Así invertimos el proceso de creación. Cuando lo logremos, solo milagros nos sucederán.


                                                                                                  delasfuentesopina@gmail.com

                                                                                                @F_DeLasFuentes