¿Hay un tema más importante en este momento para el Gobierno que el combate a la pandemia?

Muchos podrán decir que el tema económico o el de la (in) seguridad.

Pero los dos anteriores van ligados con la política para la contención de la pandemia.

Los servicios médicos de la Zona Metropolitana del Valle de México están a punto de colapsar, según testimonios de doctores y enfermeras que se oponen a las cifras oficiales sobre la disponibilidad de camas y ventiladores.

Ayer, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, informó que había 686 camas disponibles y otras 365 con ventilador, es decir, para la atención de los casos más graves.

Estas camas, sin embargo, podrían ocuparse en los próximos dos días si se mantiene el ritmo de contagios en la Zona Metropolitana.

La Secretaría de Salud reportó ayer 6,870 nuevos contagios a nivel nacional, pero el porcentaje mayor se lo llevan el estado de México y la CDMX.

El número de contagios es el menor registrado en una semana, cuando superamos tres días los más de 12,000.

Las cifras nos pueden dar una fotografía de lo que ocurre con la pandemia.

Cierto que aún no vemos las escenas ocurridas en otros países, como España, Italia, en Europa; o Ecuador y Perú, en Sudamérica, en la que los hospitales colapsados servían más como morgue que como sanatorios.

La atención se ha centrado en el Valle de México pero hay estados como Baja California que están viviendo una auténtica pesadilla, son sus servicios médicos públicos y privados colapsados.

No importa que la mayoría de los estados estén en semáforo anaranjado, la emergencia que padecemos en el centro del país muy seguramente la veremos en otros estados en las siguientes semanas, como consecuencia de las fiestas de fin de año que millones de personas se niegan a cancelar.

Solo en México.

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La pandemia ha venido a afectar a todos los enfermos crónicos del país, a los accidentados y a quienes enferman súbitamente de algo.

El gran problema no solo es el Covid, sino todos los tratamientos, cirugías, terapias que no se han podido concretar desde febrero pasado porque los hospitales de especialidades se han dedicado a atender la pandemia.

Si llega un infartado a cualquier hospital público tendrá que batallar horas -si le da tiempo- antes de ser recibido en alguno que tenga una cama disponible.

La pandemia no solo afecta a los contagiados, sino que daña colateralmente a toda la población.

De ese tamaño es el reto.

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¿No qué no? Tres exsúper delegados de Morena han sido nombrados candidatos a gobernador, resultado de las encuestas fantasma con la que se justifica el dedazo vil.

El último fue el chihuahuense Juan Carlos Loera de la Rosa, que dejó en el camino a políticos mejor posicionados y con mayor reconocimiento.

Loera se enfrentará a un candidato de oposición fortalecido por una alianza.
Pareciera que el PAN se decantará por Gustavo Madero, actualmente senador y fugaz secretario general de Gobierno de Javier Corral… si los panistas no se hacen pedazos antes.

El PRI no tiene ninguna oportunidad por lo que lo más seguro es que haya una alianza que contemple la repartición de diputaciones federales y presidencias municipales, lo cual no será un mal negocio para el tricolor.

Lo de los súper delegados se veía venir.

Los tres ya bendecidos no serán los únicos.

LEG