Aquel que no salió de su casa durante el confinamiento por la pandemia, no fue asaltado en la calle. Esta verdad de Perogrullo sirve, sin embargo, a la 4T para ilustrar un supuesto éxito en el combate a la inseguridad.

Los datos que recientemente han presumido las autoridades, tanto federales como locales, para argumentar un supuesto éxito en sus estrategias de combate al crimen y a la impunidad, pasan por la realidad de que la epidemia en México de la Covid-19 alteró los comportamientos, hasta de la delincuencia.

Pero eso que puede resultar obvio para muchas personas, puede llegar a impresionar a otros que son una mayoría que todavía tiene los ojos cerrados ante la 4T y compra eso de un éxito en la estrategia contra el crimen.

Y sí el dato es incómodo por donde se le vea, como la violencia contra las mujeres en su propia casa, simplemente esos datos no se tocan.

Ese manejo sesgado de las cifras de seguridad, que sería la envidia del más despiadado de los tecnócratas, será la misma mecánica que aplicarán con los datos económicos.

Cualquier comparación que en adelante se quiera hacer con los indicadores de la economía del primer semestre del año y en especial del segundo trimestre del año, resultarán favorables.

Incluso en el escenario de un rebrote de la pandemia, no se anticipa que el Gobierno federal tomará la decisión de volver a cerrar todas las actividades económicas no esenciales, como sí sucedió en marzo pasado.

Así que cualquier dato posterior al fondo de la caída del segundo trimestre tendrá que ser estadísticamente mejor. Sin embargo, todos esos datos estarán lejos de marcar una recuperación y mucho menos un crecimiento.

El primer dato trimestral que se prestará para jugarle el dedo en la boca a los feligreses de la 4T llegará el próximo mes, cuando la primera lectura del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre que está por terminar marque, necesariamente, un mejor comportamiento que el segundo.

No querrán hablar del dato anualizado del PIB y desde la tribuna mañanera se dirá que van ganando la batalla contra la crisis. Y así lo harán cada vez que aparezca un indicador que resulte comparativamente mejor al fondo de la crisis.

Lo que hay que ver es que realmente la caída de la economía mexicana fue tan profunda que tardará varios años, quizá el resto del sexenio, para regresar a niveles de 2019. Año que ya había sido malo por las equivocadas políticas públicas de este Gobierno.

Así será el juego de las cifras. Pero ciertamente lo harán lo menos que puedan, porque eso desata un debate necesario contra el sentido común. En su lugar, está claro que siempre buscarán tener un escándalo distractor paralelo que mantenga la atención de la opinión pública.

Es mejor una rifa del avión que hablar del PIB. Mucho mejor una consulta para enjuiciar expresidentes que los elevados niveles de desempleo. Lo que sea para mantener la conversación fuera de la realidad de esta crisis actual.

 

                                                                                                                                            @campossuarez