Con la irrupción de las aficiones digitales, podría pensarse que la pesca ha perdido seguidores. Sin embargo, y por sorprendente que parezca, su popularidad apenas se ha visto afectada.

 

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el número de pescadores recreativos supera ampliamente los 200 millones, aunque hay estudios que hablan de hasta 700 millones, lo cual querría decir que casi una décima parte de la población mundial sale a pescar de vez en cuando. En el caso de los Estados Unidos, un informe afirma que el índice de aficionados apenas ha caído en una década (un 0,8 % entre 2008 y 2018).

 

Los motivos por los cuales desciende el porcentaje de pescadores se debe únicamente al crecimiento de la población. Todo esto son buenas noticias, ya que la pesca no es solo una afición entretenida, sino también una buena manera de mejorar la salud física y mental. Hoy te contaremos seis beneficios importantes que la pesca aporta a la salud y al bienestar de las personas:

 

1.  Un día de pesca alivia el estrés

 

La mayoría de pescadores solo salen a pescar entre uno y tres días al año. Sin embargo, una sola jornada de pesca reduce el nivel de estrés y ofrece una agradable sensación de bienestar, equivalente a un paseo por el bosque o a un fin de semana en una playa tranquila. El 90 % de los encuestados menciona el deseo de “relajarse” entre las principales motivaciones para salir a pescar.

 

¿Por qué se produce este efecto? La pesca y la naturaleza van de la mano. Pasar tiempo en entornos verdes y naturales reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. En un mundo tan acelerado como el que habitamos, la naturaleza actúa como escape emocional para las personas y consigue aliviar los nervios y restablecer la paz interior perdida.

 

A la hora de pescar, además, solo se puede pensar en la propia actividad de pescar. Si uno se distrae, puede perder la captura. Varios estudios han concluido que centrarse en una única cosa o actividad reduce el estrés y se acerca a los beneficios que se obtienen con la práctica del mindfulness.

 

2.  La pesca con mosca equivale a una sesión de ejercicio completa

 

Quienes solo hayan visto gente pescando en las películas pueden pensar que consiste en relajarse con una caña bajo un árbol: una práctica fácil que no requiere ningún esfuerzo.

 

Sin embargo, la realidad dista bastante de esta imagen. Una sesión de pesca con mosca implica vadear, lanzar, remar, escalar y estirar, por lo que no se trata solo de “estarse quieto” con un cigarrillo esperando a que los peces piquen. Es cierto que hay periodos de inactividad, pero el pescador se mueve la mayor parte del tiempo.

 

El uso de los brazos es más que evidente, ya que hay que lanzar, estirar y remar. Se usan todas las partes de las extremidades superiores, incluidas las manos, las muñecas, los antebrazos, los brazos y los hombros. Estas mismas acciones contribuyen también a aumentar la fuerza de los músculos de la espalda.

 

En cuanto a las zonas media y baja del cuerpo, estos ejercicios ayudan a mantener el equilibrio a la hora de lanzar la línea, capturar el pez o vadear. Aunque las piernas no se usen tanto, una carga estática es tan eficiente como una carga dinámica. El famoso ejercicio de la plancha es un ejemplo claro de esto.

 

3.  La pesca refuerza el sistema inmunitario

 

Estar al aire libre también es beneficioso para la salud debido a la dosis de vitamina D natural que el cuerpo recibe mientras pasea. Algo muy parecido ocurre durante una jornada de pesca, ya que nos permite exponernos un rato al sol. Diversos investigadores han estudiado el efecto de la vitamina D en el sistema inmunitario y han descubierto que la falta de esta vitamina provoca una respuesta menos efectiva de la inmunidad innata a los estímulos.

 

Por ejemplo, las personas con niveles bajos de vitamina D son más propensas a padecer infecciones respiratorias que aquellas con un nivel suficiente de dicha vitamina. En la actualidad, con la amenaza del coronavirus, este aspecto cobra más importancia que nunca.

 

Con la pesca, la inmunidad mejora aún más. La actividad física aumenta la producción de células T auxiliares, que la regulan la respuesta inmunitaria.

 

4.  La pesca puede servir como terapia para recuperarse de una adicción

 

La pesca puede acelerar la recuperación en el caso de una adicción comportamental, que es aquella que se produce cuando una persona tiene un hábito perjudicial que escapa a su control. Un buen ejemplo de ello es la ludopatía. Las personas apuestan con la esperanza de recibir una recompensa, principalmente económica. Algunas de ellas pueden sentirse tan atraídas por la sensación que provocan las apuestas que se acaban enganchando.

 

En la mayoría de casos, los pescadores también esperan volver a casa con una recompensa, en esta ocasión en forma de pescado. Pero aunque no lo consigan, la sensación de pescar los anima a levantarse pronto y sentarse junto a un estanque durante horas. La pesca sigue un patrón de comportamiento similar al del juego: aunque la probabilidad de obtener una recompensa nunca es del 100 %, no se pierden las ganas de practicar.

 

Si sustituimos el juego por la pesca, pasamos de un hábito perjudicial a una afición fascinante, que ofrece al menos cinco ventajas más para la salud aparte de esta.

 

5.  La pesca regular mejora la concentración general

 

Aunque pueda parecer una obviedad, es necesario explicarlo igualmente: las cañas tradicionales para pescar con mosca incluyen un corcho hueco que se mantiene a flote hasta que un pez muerde el anzuelo. El pescador debe permanecer en silencio y estar muy atento al corcho por si pica algún pez, ya que dispone de un periodo de tiempo muy corto para tirar de la caña y evitar que la captura se escape.

 

Para ser buen pescador, hay que concentrarse mucho en lo que pasa. También es importante estar muy quieto y moverse lo menos posible para no asustar a los peces.

 

De alguna manera, el proceso es parecido a un ejercicio de meditación, con la diferencia de que hay que actuar en un momento dado. La meditación sistemática mejora la concentración, también en la vida diaria.

 

6.  El pescado enriquece la dieta

 

Hasta ahora nos hemos centrado en los beneficios que aporta el proceso de pesca. Ahora nos referiremos a los resultados: volver a casa con una buena captura contribuye a mantener una dieta saludable para toda la familia.

 

El pescado tiene muchos nutrientes importantes, como proteínas bajas en grasas, vitamina D, ácidos grasos omega-3 y yodo. No todos los pescados tienen los mismos valores; todo depende de la región en que se vive y de las reservas de agua a las que se tiene acceso.

 

Los pescados azules de agua salada, como el salmón, el atún o las sardinas, son los más saludables. Su alto contenido en ácidos grasos omega-3 resulta beneficioso para el corazón y los vasos sanguíneos, por lo que comer este tipo de pescado por lo menos dos veces por semana reduce la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares en un 15 %.

 

De todas maneras, los pescados de agua dulce también son buenas fuentes de proteína magra y suelen tener un mayor contenido de calcio.

 

Algunos pescados acumulan mercurio en el cuerpo, como la caballa real, el pez espada, el tiburón y el atún claro. Sin embargo, es poco probable que un pescador recreativo pueda pescar un tiburón, pero, igualmente, lo mejor es no comprar este tipo de pescado en el mercado.

 

En resumen, tanto la pesca ocasional como la habitual son buenas para la salud por múltiples motivos. Esta afición combina las bondades de cualquier actividad al aire libre con una ligera sesión de ejercicio completa y prácticas antiestrés, como contemplar la naturaleza o meditar.

 

Sin embargo, esto no son más que observaciones generales. ¿De qué manera te ayuda a vos la pesca, tanto a nivel mental como físico? Dejá tu comentario y compartí tu experiencia.

 

CS