Foto: Captura de video El afroamericano George Floyd fue arrestado por presuntamente usar un billete falso, fue sometido y lastimado a tal grado que la asfixia generada por los agentes blancos  

Hace 10 días Estados Unidos vivió otro episodio de abuso policial con tintes racistas, y la historia se repite de nuevo, sin importar logros como el hecho de que un hombre afroamericano fue su presidente por dos periodos: Barack Obama (2009-2017).

El afroamericano George Floyd fue arrestado por presuntamente usar un billete falso, fue sometido y lastimado a tal grado que la asfixia generada por los agentes blancos sobre él le causaron la muerte, como lo revelaron ya sendas autopsias realizadas.

Y es que el racismo y las ideas supremacistas circulan por el ADN del país, y hace falta ver pasar otro tramo generacional para pensar en erradicar esos sentimiento y acciones, que muchas veces derivan en violencia y muerte, comenta el internacionalista Eduardo Rosales Herrera, profesor de tiempo completo y de posgrado de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, en entrevista con 24 HORAS.

– El racismo, los abusos, el supremacismo blanco, ¿no se habían ya erradicado de Estados Unidos?

En realidad nunca se han ido, hay lapsos en que disminuye su intensidad, pero de nuevo afloran. Lo que vimos es un capítulo más de este cáncer que ha agobiado desde siempre a la sociedad estadounidense. Digamos que lo lleva en su ADN.

Es triste e indignante, pero recordemos que Estados Unidos surge como país a un lado de la mano de obra esclava africana. Son esquemas que fueron legales aplicados por los blancos anglosajones y protestantes que ahora han visto un resurgimiento de estas ideas. Donald Trump es la cara visible de este modus pensandi y operandi de esa mayoría.

– ¿Y el logro con Obama?

Parecía que esos episodios iban a ser superados, pero qué equivocados estábamos. Hubo un intento de establecer limitantes a los cuerpos policiacos, para que no tuvieran acceso a armamento militar y establecer protocolos con base en derechos humanos de las minorías, como la afroamericana, pero llega un presidente soberbio y racista que echa para atrás muchas políticas de la anterior administración. Y usa un discurso divisorio.

– En esta crisis parece haber varios elementos…

Llega este hecho (la muerte de George Floyd) en un momento muy complicado para Estados Unidos: vive una crisis sanitaria, económica, política, con síntomas como la pobreza, que afecta a más del 20 por ciento de su población, en el hambre, en el desempleo (más de 40 millones de personas han solicitado el apoyo por desempleo) y le añadimos la arbitrariedad policial y el creciente racismo, nacionalismo y populismo de derecha que ha dividido a la sociedad estadounidense.
Es el caldo de cultivo propicio para que las manifestaciones se vean exacerbadas.

– ¿Algún escenario posible a futuro?

No hay que perder de vista que hay un proceso electoral en curso. En cinco meses hay elecciones presidenciales. Será evidente que continuará la polarización. Porque estas actitudes, como decir a los gobernadores que les falta fuerza y llamar al Ejército, lo que anticipan es una mayor confrontación, quizá no en el plano de las protestas, pero sí veremos una terrible polarización en el plano político en los próximos meses.

Les está dando gusto a los grupos supremacistas, esto les gusta, y sí tiene posibilidades de repetir en la Presidencia, hay una diferencia muy corta con Joe Biden.

Y esto tiene repercusiones planetarias, porque estamos hablando de la mayor potencia económica, aunque menguante.

– El racismo está en el ADN de Estados Unidos, y el ADN no se puede cambiar.

Tienen que pasar muchas generaciones para que esto se diluya. Es una profunda labor de educación y de concientización, se trata de cambiar toda una cultura, la segregación racial y, desafortunadamente, toda una tradición. Una cosa es cambiar las leyes, y otra, la realidad.

… Y se deslinda el Pentágono

AFP

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, dijo oponerse al uso de una ley que permite movilizar a los militares para frenar la ola de protestas contra el racismo y la brutalidad policial que sacude al país.

“No apoyo que se use la Ley de Insurrección”, indicó Esper en una rueda de prensa, dos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, indicó que podría desplegar a los militares para sofocar las movilizaciones.

El jefe del Pentágono indicó que el uso de fuerzas militares en activo ” deberían ser el último recurso en las situaciones más urgentes y graves”.

“Siempre he creído y sigo creyendo que la Guardia Nacional es más adecuada para prestar apoyo interno a las autoridades civiles en estas situaciones”, reiteró el secretario de Defensa en referencia al contingente de reservistas.

Esper y el jefe del Estado Mayor estadounidense, el general Mark Milley, acompañaron a Trump cuando caminó este lunes por la noche hasta la iglesia de Saint John, edificio emblemático cercano a la Casa Blanca que sufrió daños el día anterior durante la protesta que obligó al recinto presidencial a apagar todas sus luces.
LEG