Desde el fin de semana pasado estuvimos leyendo, escuchando y viendo noticias relacionadas a las intenciones de bancos centrales y gobiernos del G7 de tomar una acción conjunta que reduzca los riesgos de un enfriamiento económico por el riesgo que está generando la expansión del “coronavirus”.

Esta semana, la FED tomó la primera acción de manera “agresiva”, bajando la tasa de interés 50 puntos base y un día después, la autorización de 8,300 millones de dólares para evitar la expansión del Covid-19.

Después, el FMI y el Banco Mundial movilizaron 50,000 y 12,000 millones de dólares respectivamente, para ayudar a países pobres y emergentes a través de líneas de emergencia para combatir la expansión del coronavirus que ha llegado a más de 80 países. De los 50,000 millones del FMI, 10,000 millones serán a tasa de interés “del cero por ciento”.

Ayer, la OPEP anunció su intención de reducir la producción diaria de crudo en 1.5 millones de barriles, si Rusia acepta y además, buscará el respaldo de los países no miembros.

Estas medidas se sumaron a la decisión del Banco Popular de China de bajar la tasa de interés hace más de una semana e inyectar liquidez al mercado de corto plazo.

Estamos esperando que en breve, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ), den a conocer decisiones de “política monetaria” que pueden incluir el bajar las tasas de interés, ya a “terreno negativo”. Además de que posiblemente lleven a cabo programas para apoyar o financiar a pequeñas y medianas empresas y/o compra de activos de bonos gubernamentales, pero también de corporativos. Además de EU y China, países como Australia, Hong Kong, Malasia y Canadá bajaron su tasa de Fondeo. Como dato, el 80% de los Bancos Centrales en el mundo, incluyendo a Banxico desde luego, siguen bajando la tasa de interés en sus reuniones de decisión de política monetaria.

Algunos gobiernos como el de China, Italia y otros, han autorizados programas de apoyo fiscales y/o de financiamiento para empresas afectadas por el coronavirus.

Sin embargo, la pregunta que los inversionistas a nivel mundial tienen es si estas medidas serán suficientes.

Por lo que vemos en los mercados, la respuesta es NO. Toda esta volatilidad con alzas y bajas “agresivas” forman parte de la “incertidumbre”, de la “especulación”, pero que NO logran trascender para invalidar el rompimiento de baja que registraron los mercados el pasado 24 de febrero dejando un “gap” o “brecha” que posiblemente lleve tiempo para poder cubrirlo.

Por ello, seguramente veremos una nueva baja en la tasa de interés por parte de la FED, inyecciones de liquidez a través de compra de bonos gubernamentales y quizá corporativos, apoyos a empresas dentro de sectores con alta vulnerabilidad.

Aquí Banxico ajustará 50 puntos la tasa de interés para ubicarla en 6.5% anual, y dejará abierta la puerta a nuevas bajas. Sin embargo, a diferencia de otros países, el riesgo Pemex y en consecuencia de la Nota Soberana de México, podrán incidir en medidas más cautelosas.

El problema de Pemex es que además de sus malos resultados al cierre de 2019, las exportaciones se verán afectadas y con los precios a la baja, también los ingresos en consecuencia. Moody´s solamente está esperando a conocer las reservas probadas de Pemex que en abril se darán a conocer, para tomar su decisión sobre su calificación crediticia. Hasta el cierre de 2018, las reservas eran de siete años.

                                                                                                                                         @1ahuerta

LG