El reciente accidente aéreo ocurrido en las inmediaciones de Teherán, Irán, en el que el desplome de un avión de la aerolínea Ukraine International provocó la muerte de 176 personas, pone de manifiesto la situación de crisis en la que se encuentra la constructora Boeing.

 

La aeronave siniestrada, un Boeing 737-800, es el tercer avión de este grupo de origen estadounidense que se ve involucrado en poco más de un año en incidentes con saldos trágicos. En octubre de 2018, un 737 MAX de la compañía Lion Air se estrelló en Yakarta, Indonesia, con un saldo de 189 personas fallecidas. En marzo de 2019, otra aeronave del mismo tipo, en esta ocasión de Ethiopian Airlines, sufrió un accidente en las inmediaciones del aeropuerto de Adís Abeba, capital etíope, con 157 decesos. Los tres accidentes aquí referidos suman un total de 522 vidas perdidas.

 

El denominador común de estos tres siniestros es que han ocurrido minutos después del despegue, con una pérdida de control de la aeronave y su inmediato desplome. En el caso de los 737 MAX, considerado como uno de los aviones más modernos y rápidos del mercado, éstos han sido retirados y su construcción suspendida, en una decisión histórica en la industria aeronáutica global.

 

En el caso de México, únicamente la compañía Aeroméxico contaba con al menos seis aviones 737 MAX, los cuales, el año pasado, fueron retirados de su flota y serán objeto de una compensación, por parte de la constructora norteamericana.

 

Aeroméxico mantiene en su catálogo 39 aviones 737-800, de acuerdo con información de la propia aerolínea, que siguen operando con normalidad. Se trata del mismo modelo accidentado el pasado martes, uno más de la trágica racha en la que se ha visto envuelta la reconocida empresa líder en la industria.

 

Más allá del impacto económico que las reconocidas fallas en el modelo estrella del grupo Boeing tendrá para este gigante de la aeronáutica y para las aerolíneas que han adquirido el polémico modelo, lo que está en juego es la vida de miles de pasajeros que vuelan todos los días alrededor del mundo. Más de 500 muertos en poco más de un año parece haber sido suficiente para prender las alertas.

 

Segundo tercio. Sin presentar pruebas, el presidente estadounidense Donald Trump, y varios funcionarios de su Gobierno comentaron ayer que el accidente ocurrido el martes pasado en las inmediaciones de Teherán podría haber sido provocado por un misil antiaéreo iraní. Se trataría, de confirmarse el hecho, de un error que agravaría aún más la situación en aquella región.

 

Tercer tercio. México cuenta con 9 embajadas en la zona de conflicto y que, potencialmente, podría verse afectada por la crisis entre Estados Unidos e Irán. Se trata de las representaciones en Irán, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes, Azerbaiyán, Israel, Egipto, Jordania y Líbano. La lectura que estas misiones tengan y hagan llegar a nuestro país será fundamental para la toma de decisiones en caso de una escalada de las tensiones entre ambas naciones.

                                                                                                                                   @EdelRio70