Foto: Cuartoscuro/Archivo Este viernes se dio a conocer que el periodista de La Jornada Emir Olivares recibió amenazas de muerte, luego de que sujetos entraran en su domicilio para revisar sus pertenencias  

Este viernes se dio a conocer que el periodista de La Jornada Emir Olivares recibió amenazas de muerte, luego de que sujetos entraran en su domicilio para revisar sus pertenencias.

 

El medio explicó que al ser confrontados los sujetos escaparon, pero momentos después realizaron una llamada en que aseguraban haber recibido un pago de un millón de pesos por matarlo tras haber realizado un trabajo en la UNAM.

 

Desde junio de 2017, el periodista forma parte del Programa de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, cuando fue amenazado por emitir un reportaje sobre actividades de narcomenudistas dentro de Ciudad Universitaria.

 

Pese a haber recibido advertencias sobre acciones en contra de su integridad física, este viernes fue la primera vez en que entraron en su domicilio, esto alrededor del medio día.

 

Se piensa que los agresores habrían aprovechado que la entrada principal estaba abierta por una mudanza, y al considerar que no había nadie en el lugar, abrieron la puerta con ganzúas y revisaron las pertenencias del informador.

 

Se indicó que Olivares salía de bañarse cuando sorprendió a los sujetos, quienes al ser encarados huyeron del sitio.

 

En las llamadas, hechas al número de su domicilio y teléfono celular, los hombres le indicaron que habían sido contratados para matarlo, pero le ofrecieron llegar a un trato.

 

“A mí me pagaron un millón de pesos para matarlo, qué quiere que haga: o lo mato o usted me doble la cantidad… ¿En cuánto valora a su bonita familia”, dijo el agresor.

 

Mencionó conocer el lugar en que trabaja, los temas que publica y los motivos por los que se le amenazó en 2017; además de otros datos personales confidenciales tanto de actividad laboral como de su vida cotidiana.

 

Durante las llamadas, en que se le exigió el pago de una suma millonaria y además le ofrecieron facilidades para trasladarlo al momento del pago, estuvieron presentes testigos, entre ellos dos escoltas que se le proporcionaron por el programa de protección.

 

 

Con información de La Jornada

 

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