Foto: Reuters "Esperamos que la gente escuche las advertencias y trabaje en sus planes de sobrevivencia ante incendios forestales", dijo el alcalde Greg Christensen  

Las autoridades australianas ordenaron el miércoles a residentes y turistas que se alejen del rápido avance de las llamas, mientras los bomberos luchan para contener más de 150 incendios forestales desatados junto a las costas del este y el oeste.

Aunque una noche más fresca trajo algo de alivio a los bomberos en el estado de Nueva Gales del Sur, del que es capital Sídney, la atención pasó a su vecino del norte, Queensland, donde más de 80 incendios amenazaban vidas y casas.

Las autoridades emitieron el nivel más alto de advertencia -“irse de forma inmediata”- en varias áreas, incluida Noosa, un balneario turístico situado a 150 kilómetros al norte de Brisbane, la capital estatal de Queensland.

“Esperamos que la gente escuche las advertencias y trabaje en sus planes de sobrevivencia ante incendios forestales. En caso de duda, es el momento de irse”, dijo Greg Christensen, alcalde del consejo regional Scenic Rim en Queensland.

“Es una temporada muy desafiante”, dijo Christensen a la prensa. “No hemos tenido incendios forestales como estos antes”.

Un helicóptero privado que bombeaba agua se estrelló mientras combatía las llamas al oeste de Brisbane, aunque el piloto logró escapar con heridas leves, informó el Servicio de Emergencias e Incendios de Queensland.

En el otro extremo del país, en Australia Occidental, las autoridades se enfrentaban a dos incendios forestales que han destruido dos casas y dañado otra hasta el momento.

“Pasarán muchas muchas semanas hasta que podamos contener y extinguir estos incendios”, dijo el comisionado del Servicio de Incendios Rurales de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons, a la prensa en Sídney. “Por desgracia, lo que necesitamos es lluvia”.

 

CS