Tras reiterar que la posición del país en relación a Bolivia es que se produjo un golpe de Estado, la representante permanente de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luz Elena Baños Rivas, hizo duros cuestionamientos al papel que jugó ésta en la crisis boliviana.

En el discurso que pronunció en la sesión extraordinaria que solicitó el gobierno mexicano, y que se llevó a cabo el día de hoy en Nueva York, la Embajadora enfatizó que sorprendió que, ante los acontecimientos en aquel país, “y que sin duda constituyen un quebrantamiento del orden constitucional que sume a Bolivia en la incertidumbre, la Secretaría General de la OEA únicamente haya emitido un breve comunicado el día lunes”.

“El Secretario General”, continuó Baños Rivas, “que despliega una constante e inusitada actividad mediática ha permanecido también sorpresivamente callado, con excepción del escueto comunicado del 10 de noviembre, ante el desbordamiento de la violencia y el peligro en el que se encuentra la vida de muchas personas, sin atribularse demasiado, al menos públicamente, para proteger con urgencia la democracia y los derechos humanos.

“Nos preguntamos, ¿cuáles son sus prioridades, cuáles son sus preocupaciones, cuáles son sus responsabilidades y sus urgencias?”, cuestionó la diplomática.

Dijo que ante la magnitud de lo acontecido, los pronunciamientos de la OEA debieron ser mucho más oportunos y contundentes.

Como lo fue, abundó, el comunicado del 21 de octubre, que sentó un precedente definitorio en las elecciones del 20 de octubre en ese país.

Reiteró que el sentido de los pronunciamientos de la Secretaría General de la OEA no representan la postura de los Estados Miembros, aunque concedió que son importantes.

Por último, Baños Rivas únicamente reconoció el pronunciamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humano, ocurrido el día de ayer, “casi la única voz de la organización”.

 

DAMG