Foto: Reuters Aún no cierran los colegios electorales de todo el país, pero algunos de los voceros de los partidos ya han salido a agradecer a sus votantes  

Las cuartas elecciones en España en cuatro años se dirigían el domingo a un resultado poco concluyente, con un fuerte ascenso de la extrema derecha, que duplicaría su presencia en el Congreso de los Diputados.

 

Las tendencias preliminares de la votación surgían de datos provisionales del Ministerio de Interior con cerca del 80% de los votos escrutados.

 

Como apuntaban los sondeos, los socialistas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ganarían de nuevo las elecciones en España, pero otra vez se quedarían muy lejos de la mayoría absoluta en un parlamento todavía más fragmentado que en abril.

 

Los resultados provisionales seguían indicando un estancamiento político en el país, sin mayorías claras ni para el bloque de izquierdas ni para el de derechas.

 

Se destacaba la prominencia del partido de ultraderecha Vox, que conseguiría 53 diputados, más del doble que los 24 que obtuvo en abril.

 

Con el recuento en cerca del 80% de los votos, los socialistas lograrían 122 de los 350 asientos del Congreso de los Diputados, uno menos que en abril, mientras que los conservadores del PP serían el segundo partido más votado, con 85 escaños.

 

El partido liberal de centroderecha Ciudadanos se desplomaría de 57 a 10 y en el arco parlamentario español irrumpirían nuevos actores como el recién creado Más País o los separatistas catalanes anticapitalistas de la CUP.

 

Sánchez convocó elecciones con la esperanza de reforzar el resultado conseguido por el PSOE en abril después de no lograr forjar un gobierno de coalición con Unidas Podemos tras meses de negociaciones.

 

El partido antiausteridad liderado por Pablo Iglesias sería la cuarta fuerza más votada el domingo con 26 diputados

 

España ha tenido grandes dificultades en formar gobiernos estables desde la aparición de nuevas formaciones como consecuencia de la crisis financiera, que puso fin a una hegemonía bipartidista de PP y PSOE que duró décadas.

 

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