Foto: Reuters El mandatario hace presencia ante los restos del expresidente  

Los restos del expresidente de Estados Unidos George H. W. Bush (1989-1993) llegaron hoy a bordo del Air Force One a Washington, donde se instaló en el Congreso su capilla ardiente que permanecerá abierta hasta el miércoles, cuando tendrá lugar su funeral de Estado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el fin de semana que cedería el avión presidencial para que recogiera los restos de Bush en Texas, su hogar, y los llevase rumbo a Washington para recibir los debidos honores.

En la capital federal, su féretro fue transportado hoy hasta el Capitolio, donde descansará bajo su cúpula hasta el miércoles.

A su llegada al Capitolio fue el vicepresidente de EU, Mike Pence, quien honró a Bush, que murió el pasado 30 de noviembre en Texas a los 94 años.

“El presidente Bush fue un gran líder que tuvo un gran impacto en la vida de esta nación. No solo era un buen hombre, sino que estaba dedicado a su esposa, su familia y sus amigos”, recordó Pence.

En la ceremonia en el Capitolio se dieron cita líderes demócratas y republicanos del Congreso, así como los nueve jueces del Tribunal Supremo y la familia del fallecido expresidente, incluido su hijo y exmandatario George W. Bush (2001-2009).

En medio de la solemnidad de la ceremonia, Pence provocó sonrisas entre el público cuando recordó que, una vez, Bush bromeó diciendo que el trabajo de vicepresidente -del que se ocupó entre 1981 y 1989- “era algo en lo que no había que hacer nada sustancial”.

“Pero como los libros de la historia muestran, durante esos años, Bush estableció el estándar (para los vicepresidentes). Fue un buen consejero y un leal asesor para un recién llegado a Washington (Ronald Reagan) que vino para sacudir las cosas, recortar impuestos, reconstruir el ejército y eso es lo que hicieron juntos”, recordó.

Frente a la familia Bush, Pence también reveló cómo el difunto escribió una carta a su propio hijo, un piloto de las Fuerzas Armadas también llamado Michael Pence, para felicitarle por haber conseguido su licencia de vuelo.

El difunto tenía por costumbre escribir notas a las personas con las que se reunía en un gesto de agradecimiento, desde congresistas y expresidentes hasta familiares, amigos y, sobre todo, cartas de amor dirigidas a su esposa Barbara, que falleció en abril.

La capilla ardiente abrió sus puertas al público al finalizar la ceremonia y las cerrará el miércoles a las 07:00 hora local para que tenga lugar el funeral de Estado, un oficio al que sí acudirán Trump y la primera dama, Melania Trump, así como otros exmandatarios y personalidades diversas.

Los Trump no estuvieron en la ceremonia de hoy en el Congreso, aunque luego, una vez abierta al público, visitaron por sorpresa la capilla ardiente del que fuera el presidente número 41 de la historia del país.

Después del funeral de Estado del miércoles, el féretro de Bush padre, como se le conocía para diferenciarle de su hijo expresidente, será trasladado a Houston de nuevo para recibir un último adiós por parte de su familia.

Eso será el jueves, cuando se celebrará un oficio privado en la Iglesia Episcopal de St. Martin, lugar al que él y su mujer, la ex primera dama Barbara Bush, acudían con regularidad.

Los restos de George H. W. Bush descansarán precisamente junto “al amor de su vida”, como definía siempre a Barbara Bush, en la Biblioteca Bush situada en la localidad de College Station, a 160 km de Houston.

El patriarca de la familia Bush fue piloto de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, congresista, embajador en la ONU, director de la CIA, vicepresidente de Ronald Reagan entre 1981 y 1989 y puso fin a una carrera política de cuatro décadas tras alcanzar la Presidencia.

 

jhs