Foto: Cuartoscuro / archivo La consulta del presupuesto participativo tuvo resultados deficientes, pues la participación va a la baja y por ello es necesario hacer un replanteamiento del esquema de la jornada  

La consulta del presupuesto participativo tuvo resultados deficientes, pues la participación va a la baja y por ello es necesario hacer un replanteamiento del esquema de la jornada, lo cual debe incluir reformas a la Ley de Participación Ciudadana y en la injerencia de las alcaldías para la aprobación de proyectos, coincidieron especialistas en el tema.

Defendieron la realización de la consulta, pues a pesar de la poca participación es una herramienta que debe usarse para que los capitalinos tomen decisiones y no dejen todo en manos del Gobierno en turno.

Pablo Lezama, quien fuera consejero del Instituto Electoral local, comentó que a ocho años de realizarse este ejercicio no hay un análisis o estudio serio que evalúe cómo ha influenciado en la ciudadanía para que ésta se organice y fortalezca.

Además, mencionó que hace falta que los recursos tengan mejores resultados y, en ese sentido, las delegaciones deberían tener menos injerencia en la elección de proyectos.

“A partir de esas valoraciones, hay que hacer una revisión a la Ley de Participación Ciudadana para replantear los términos en los que se puede reformular la consulta del presupuesto participativo. Lo más importante es quitarles a los delegados la capacidad de decisión y manejo del presupuesto, los dictámenes son una tomada de pelo; muy mal hechos; no cumplen con los requisitos”, dijo.

Mauricio Huesca, consejero del IECM, coincidió en que deben hacerse ajustes a la Ley de Participación Ciudadana para empoderar a los capitalinos porque, si bien el instituto es aliado de los ciudadanos para que se ejerzan los recursos del presupuesto cuando ven que no se han realizado los proyectos por parte de las demarcaciones, genera un desincentivo y desgasta la percepción sobre su funcionalidad.

Comentó que debe haber un órgano distinto, que no dependa de las alcaldías, para la dictaminación física, financiera y material de éstos; lo que ocurre actualmente con las delegaciones es que sus gobiernos interfieren en el tipo de trabajos que aprueban y resultan ser proyectos que las delegaciones ya tienen la obligación de hacer, sin estar sujetos al presupuesto participativo.

El segundo conflicto al que se enfrentan es que una vez ganado un proyecto en las mesas de opinión, tarda mucho en ejecutarse.

“Hemos recibido muchas quejas de que la ciudadanía dice ‘es que o sirve el presupuesto porque no se ejerce nunca o tarda mucho en ejecutarlo’; tendría que haber mayor inmediatez en su ejecución, porque solamente así tendrán la confianza y el incentivo para participar”.

Habrá que modificar también el proceso de difusión, pues aunque este año se apostó a la población joven vía redes sociales y bajo el slogan “Enchula tu colonia”, la participación de ese sector siguió siendo casi nula, añadió.

Alejandro García, investigador del programa de presupuesto y rendición de cuentas de la asociación México Evalúa, consideró que hay un problema de forma, respecto a la poca difusión de los proyectos y de la consulta. También hay un problema de fondo en cuanto a la falta de transparencia.

“Hay presupuesto que se aprobó, pero no se ha ejecutado y no hay explicación; ni un solo portal en el que se digan los resultados ni seguimiento a los trabajos. La gente subió los mismos proyectos que años pasados porque piensan que no se ejecutaron”, dijo.

A pesar de las deficiencias, los especialistas aseguraron que este ejercicio debe de continuar con mejoras, de lo contrario, dejarían al Gobierno todas las decisiones sobre el territorio y el objetivo del presupuesto participativo es fortalecer la participación y la organización de la ciudadanía.

Analizan mejoras

El Laboratorio para la Ciudad de México planea un estudio sobre el procedimeinto que se usó en la consulta, con el fin de detectar áreas de mejora. Será el primero en su tipo.

 

Juan Ángel Espinosa

LEG