Foto: Reuters Croacia, subcampeones en Rusia 2018  

Era el momento de decir adiós, de conocer al nuevo campeón del mundo, de celebrar, compartir y disfrutar de lo que nos quedaba de la Copa Mundial de Rusia 2018.

El escenario lucía pletórico, aficionados de Brasil, México, Croacia, Francia y Argentina eran mayoría. La cancha se cubrió con una lona verde, se montó el escenario en segundos, 800 personas participaron el la ceremonia de clausura que estuvo rodeada de ritmo y sabor. Moscú nunca duerme fue la canción que abrió la fiesta, bailarines recordaron a las 32 selecciones participantes. Entonces saló Nicky Jam y su reaggeton. Después apareció para gusto de todos Will Smith e Istrefi para interpretar la canción oficial del mundial Live it up.

Se fue la música, los bailes y escenario y apareció Ronaldinho tocando el tambor, era toda una fiesta. Philip Lahm fue el encargado de mostrar al mundo entero a la principal invitada, la Copa Mundial.

Ahí estaban los jugadores, sonaron los himnos, las gradas apoyaron en todo momento, los brasileños se hicieron notar coreando el “Cro-a-cia” sobre las porras francesas.

Fue un partido de emociones, cada jugada era coreada por el público que también se metía con las decisiones arbitrales, fue el abucheado del encuentro, el más aclamado Luca Modric, el balón de oro. No tardó Pitana en acabar el partido para que toda Francia explotara en emociones. Los jugadores corrieron a abrazarse, otros se tiraron al suelo tratando de ordenar sus sentimientos.

Los más de 78 mil espectadores esperaron pacientemente a que los jefes de estado y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino bajaran al terreno de juego. Las vallas digitales del estadio felicitaban a Francia mientras que la afición croata ovacionaba a sus desconsolados jugadores. Mientras montaban la tarima. Los franceses se acercaron a la portería donde estaba gran parte de su fanaticada. Bailaron, brincaron, aplaudieron el triunfo, todos juntos como si fueran uno.

Ahí estaban los héroes, pidiendo las banderas de la tribuna. Ya con el símbolo patrio en la mano, comenzaron a correr por el terreno de juego, ondeando el azul, el blanco y el rojo de su insignia, de su nación, de la que hoy es la mejor del Mundo.

Llegó la hora del protocolo, se formaron para hacerle pasillo a los subcampeones, les aplaudieron y felicitaron, así es el futbol, así son las rivalidades de este deporte. El Fair Play. Recibieron la copa, Lloris caminó hasta llegar con sus compañeros, grito, la levantó, el estadio estalló. Era la segunda estrella, era el agradecimiento a su gente, era el respeto a Deschamps, era el saber que el mundo entero tiene un campeón y se llama Francia.

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