El senador demócrata por Minnesota, el ex comediante Al Franken, anunció hoy que renunciará a la Cámara Alta las próximas semanas, luego que sus colegas le retiraron el apoyo, a raíz de media docena de acusaciones de acoso sexual.

 

Franken, de 66 años, es el segundo legislador federal demócrata que anuncia en los últimos días su salida del Congreso, en medio de la avalancha nacional de acusaciones de hostigamiento por parte de mujeres contra políticos, periodistas y productores de Hollywood, entre otros.

 

“Esta decisión no es sobre mi. Es sobre la gente de Minnesota”, dijo Franken, visiblemente contrariado, desde la tribuna del Senado. En ningún momento de su discurso, Franken admitió culpabilidad u ofreció disculpas. De hecho sugirió que varias de las acusaciones son falsas.

 

“Algunas de las acusaciones en mi contra simplemente no son verdad. Otras, las recuerdo de manera muy diferente”, subrayó en un lenguaje corporal que mostraba estar actuando bajo presión. En algunos momentos se limpió los ojos.

 

Ayer, de manera coincidente, más de una treintena de senadores demócratas unieron sus voces para pedir la renuncia de Franken, uno de los senadores más progresistas de la Cámara Alta y uno de los más congeniales con sus colegas demócratas.

 

Analistas coincidieron que la decisión de los demócratas por presionar a Franken buscó marcar un contraste con la actitud que ha asumido el presidente Donald Trump hacia el aspirante republicano al Senado de Alabama, Roy Moore, acusado de hacer avances sexuales a menores de edad.

 

La salida de Franken tampoco afectará la aritmética política en el Senado, toda vez que el gobernador de Minnesota, Mark Dayton, es demócrata y nombrará a un sucesos de su propio partido.

 

La campaña contra Franken sigue a una iniciativa similar que forzó la decisión del representante demócrata por Georgia, John Conyers, de no buscar una nueva reelección tras ser acusado de hostigamiento sexual.

 

“Basta. Necesitamos pintar una raya en la arena y decir que nada de esto es apropiado, que nada de esto es aceptable”, dijo ayer en rueda de prensa la senadora demócrata de Nueva York, Kirsten Gillibrand.

 

“Como líderes electos deberíamos absolutamente ser sujetos a un estándar más alto, no a un estándar más bajo y deberíamos fundamentalmente estar valorando las mujeres. Hacia allí debe ir este debate”, señaló.

 

Franken fue acusado por la conductora Leenan Tweeden de manosearla mientras estaba dormida en un viaje de apoyo a las tropas y de besarla sin su consentimiento en 2006. Otras mujeres se sumaron a las acusaciones.

 

Aunque el senador, quien fuera un popular comediante de Saturday Night Live antes de dedicarse al mundo de la política, disputó inicialmente las acusaciones, la acusadora hizo pública una fotografía donde Franken le toca los senos mientras ella duerme durante un viaje en un avión militar.

 

Aunque Franken es el centro de atención del momento, el escándalo por acoso sexual empezó a golpear políticamente por igual a políticos republicanos y demócratas, y amenaza con convertirse en un factor de incógnita hacia las elecciones legislativas de medio mandato del 2018.

 

El caso de Roy Moore, el candidato republicano al Senado federal por el estado de Alabama tiene el mayor potencial de impactar la configuración de la Cámara Alta, toda vez que los republicanos cuentan con una ventaja de sólo dos escaños, más el voto del presidente del senado, el vice presidente de Estados Unidos.

 

Aunque Trump hizo campaña a favor del rival de Moore en las elecciones primeras de Alabama, endosó a Moore, a pesar de que fue acusado de un encuentro sexual con una menor de edad, de 14 años, cuando él tenía 32 años de edad.

 

AFH