En la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no deben privilegiarse concesiones o derechos de algunos, sino “el derecho de todos para producir bien y colocar en los mercados”, afirmó el secretario de Agricultura, José Calzada Rovirosa.

 

De cara a la quinta ronda para negociar el tratado trilateral, a realizarse esta semana en la Ciudad de México, el funcionario consideró que “no se puede tratar de tener un comercio administrativo, si no (es indispensable) un comercio libre”, cuya finalidad está establecida en el TLCAN.

 

A pesar de las propuestas proteccionistas de Estados Unidos, el titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) confió en que al final del camino impere la razón para llegar a un acuerdo entre las tres naciones firmantes y favorezca al sector.

 

Esto porque persiste la preocupación de restringir las exportaciones de productos agrícolas en función de la estacionalidad, postura fijada por los representantes comerciales de la delegación estadounidense durante la tercera ronda, mencionó en el marco de la firma de un convenio entre Bimbo y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).

 

Dijo que esa propuesta impediría exportar productos durante la temporada de cosecha local, lo cual es inaceptable para los gobiernos de México y Canadá porque “atenta contra el espíritu del libre comercio y la libre competencia”.

 

Calzada Rovirosa subrayó que esa posición ha sido defendida por el gobierno mexicano, pues se trata “de principios, más que de interés”, sin embargo, está en riesgo la producción de hortalizas del país en caso de terminar el TLCAN.

 

En este contexto, argumentó que parte de la presión proviene de los agricultores de frutas y hortalizas del estado de Florida en Estados Unidos, porque son quienes compiten con los productos mexicanos.

 

Si el vecino país cumple con salirse del TLCAN y, con ello, aumentan los aranceles por el envío de los productos agrícolas, el consumidor final resultará el más afectado con el aumento en los precios, advirtió.

 

Esta salida, previó el funcionario, también conduciría a regresar a las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero -aseguró- esta medida beneficiará a México porque se elevará la cuota a los productos de importación de Estados Unidos.

 

“Es evidente que afecta a la cadena productiva, en particular al productor, pero afecta de manera singular al consumidor”, insistió Calzada Rovirosa, al recordar que México vende productos por mil 500 millones de pesos de comida diaria a Estados Unidos, lo que lo hace su principal proveedor.

 

Sobre el plan de diversificación de mercados, adelantó que al finalizar este año podrían importarse un millón de toneladas de maíz de Argentina y Brasil, principalmente, lo que “abre el abanico del abasto que tenemos en México, ya sea para alimento humano o procesos productivos”.

 

Recordó que el año pasado se colocó cerca de 29 mil millones de dólares por concepto de exportaciones y unos 26 mil millones dólares a nivel mundial por importaciones del sector, y estimó que las ventas alcanzarán entre 32 mil millones y 33 mil millones de dólares en este 2017.

 

Además, se tendrá un superávit de cuatro mil millones dólares en la balanza agroalimentaria, sin embargo, “somos grandes compradores de los productos de Estados Unidos”.

 

 

 

caem