Grecia espera recibir hoy el visto bueno de sus socios para el pago de un nuevo tramo de rescate por casi 11 mil 161 millones de dólares que lleva ocho meses bloqueado y sin el cual el país no podrá cubrir un vencimiento de casi siete mil 812 millones de dólares en julio.

 

Durante una reunión en Luxemburgo, los ministros de Finanzas de la eurozona y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, evaluarán si el país ha aprobado de manera satisfactoria un paquete de 140 medidas exigidas para generar una receta equivalente al 4.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) heleno.

 

Entre ellas se incluyen nuevos recortes en las pensiones a partir de 2019 y una reducción del mínimo exento del impuesto sobre la renta a partir de 2020.

 

Por su parte, el titular griego, Euclides Tsakalotos, insistirá en la necesidad de reestructurar la deuda pública de su país, equivalente al 180 por ciento del PIB, en línea de lo que exige el FMI para tomar parte en este tercer plan de rescate.

 

Sin embargo, es poco probable que logre vencer la resistencia de Alemania, cuyo gobierno teme el impacto que una posible concesión cuanto a la deuda griega puede tener sobe los resultados de las elecciones generales que se celebran en el país en septiembre próximo.

 

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgan Schauble, dijo en repetidas ocasiones que solo aceptará negociar una reestructura una vez se concluya el actual plan de rescate, en 2018.

 

La Comisión Europea (CE) se ha posicionado del lado de Atenas al sostener que el gobierno de extrema izquierda de Alexis Tsipras “está cumpliendo con sus compromisos” tanto en materia de reformas como de objetivos fiscales.

 

En el primer trimestre, Grecia registró un crecimiento de 0.4 por ciento del PIB, al igual que Francia e Italia.

 

“Es el momento de avanzar con el siguiente desembolso”, abogó el vicepresidente del Ejecutivo comunitario, Valdis Dombrovskis.