La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) afirmó que con el alza al precio de combustibles es desproporcionado que el gobierno le traslade toda la carga al consumidor final y que no haya voluntad para revisar esquemas de reducción de cargas fiscales.

 

El mercado de precios abiertos, indicó es adecuado porque permite que la participación de más actores fije el precio final de acuerdo a la libre competencia, sin embargo en México, el componente de impuestos que tienen los precios de gasolinas y diésel es muy elevado, más del 40%.

 

Ante esta situación, hizo un llamado al Congreso de la Unión para la revisión y ajustes pertinentes a la Ley del IEPS, para aminorar las afectaciones y evitar su impacto directo a la economía de los consumidores finales, pues existe una “gran preocupación por el impacto inflacionario” que pueda generarse con los aumentos en los combustibles.

 

Aunque en la Coparmex siempre han impulsado la libre competencia y se han mantenido aportando propuestas para la implementación de la Reforma Energética, que establece un mercado abierto donde más jugadores participan, de ninguna manera está de acuerdo en que el usuario final resulte el más afectado con el incremento de precios de los combustibles.

 

Por ello consideró urgente acelerar la actualización de la infraestructura de refinación; así como la rápida apertura al sector privado para almacenamiento y transporte de gasolinas y diesel, y empezar a producir lo que actualmente se importa, y transportarlo a costos más competitivos.

 

Concluyó que es preciso tener una visión de mediano y largo plazo para transitar hacia un modelo energético mas eficiente, productivo y competitivo, dejando atrás el modelo obsoleto que ha generado sobre costos por las ineficiencias.