Estados Unidos incrementará su vigilancia en la frontera con México desplegando un total de 150 agentes fronterizos adicionales de forma temporal en el Valle del Río Grande, zona situada en el sureste del estado de Texas.

 

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) informó en un comunicado que está coordinando el despliegue temporal de 150 agentes para reforzar los centros de procesamiento de McAllen y Weslaco (Texas) ante la subida de inmigrantes detenidos que buscan ingresar en forma ilegal al país.

 

La CBP ha apuntado que el objetivo de este incremento de personal es aumentar la capacidad de “clasificar y procesar” a los inmigrantes, principalmente niños no acompañados o unidades familiares, que son detenidos tratando de ingresar “de forma ilegal” a territorio estadounidense.

 

El secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, anunció la semana pasada que 46.195 personas fueron detenidas en octubre intentando entrar por la frontera con México, frente a las 39.501 del mes anterior y las 37.048 de agosto.

 

Johnson apuntó que se había notado un aumento de las detenciones de menores no acompañados en la frontera, así como de personas que en el momento de la detención habían pedido asilo.

 

La Oficina de Aduanas aseguró en el mismo documento que hay redes “ilícitas” que están involucradas en gran parte de la actividad transfronteriza y denunció que los contrabandistas atacan a los migrantes “extorsionándolos, confinándolos en condiciones deplorables y, a menudo, atacándolos físicamente y sexualmente”.

 

En este sentido, la autoridad fronteriza lamentó que, a pesar de estos riesgos, las personas migrantes “siguen confiando sus vidas cada día a estos criminales sin escrúpulos”.

 

Los agentes adicionales que serán enviados al sureste de Texas provendrán de los sectores de la Patrulla Fronteriza en Tucson, San Diego y Del Río.

 

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