Diego Luna pasó de la risa a las carcajadas, y luego a la ira. El actor confiesa que cuando leyó los primeros términos incluidos en el libro Corrupcionario mexicano no pudo evitar sentirse incómodo, y entonces reiteró la urgencia de formar parte de un movimiento que involucre más a la ciudadanía y la haga consciente de que la corrupción es el factor número uno de la violencia, la pobreza y la desigualdad social que vive México.

 

El actor y productor fue el encargado de escribir el prólogo del mencionado libro, publicación que compila 300 palabras relacionadas con el tema de la corrupción en México y que es el resultado de una investigación académica realizada por Opciona, una organización civil apartidista e independiente dedicada a construir ciudadanía para detonar el potencial del país.

 

“Me encanta que el Corrupcionario mexicano le pone nombres a las cosas, que les da un significado”, dijo Luna durante una conferencia de prensa para presentar la obra, coordinada por Alejandro Legorreta y Gustavo Rivera Loret de Mola, presidente y director ejecutivo de Opciona, respectivamente.

 

“Hay que reconocer que si nos la pasamos echándole la culpa a otros nos vamos a quedar ahí. Leí el libro, lo disfruté y me dieron ganas de compartirlo; para mí, esa fue la clara señal de que había que ser parte de esto y contribuir para que las cosas cambien”, agregó el también director de cine.

 

Corrupcionario mexicano pone nombre y apellidos a situaciones, personajes y acciones terribles que, maquillados por la cotidianidad, parecen “normales” a los mexicanos. En él participaron moneros como Helio Flores, Cintia Bolio, Rictus, Rapé, Mario Flores, Ros y Ricardo Cucamonga.

 

Legorreta aclaró que con este trabajo no pretenden decir lo mal que está México, sino recordarles a los mexicanos que hay un problema muy grave y se llama “corrupción”.

 

“Estoy convencido de que el cambio empieza por uno, y también de que los mejores años de México están por venir”, concluyó el presidente de Opciona.