Activistas a favor de la legalización de la mariguana reconocieron como un avance la postura expresada por el presidente Enrique Peña ante la UNGASS 2016 que plantea la necesidad de transitar de una política prohibicionista a una de prevención en materia de drogas, sin embargo consideraron que se quedó “corta” al no abordar la regulación sobre el uso de la yerba con fines recreativos.

 

Juan Francisco Torres Landa, presidente de México Unido Contra la Delincuencia y uno de los cuatro mexicanos a quienes la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) otorgó un amparo que les permite sembrar, cultivar, cosechar y portar mariguana, consideró que la postura “pecó de vaguedad”. La expectativa era “dar el campanazo a nivel histórico”, apuntar que si no se destruye el negocio que representa la prohibición, no se van a dar resultados a nivel internacional.

 

No obstante, confió en que el mandatario incorpore, en su discurso del jueves próximo, la resolución de la SCJN acerca de que el consumo de la mariguana es una decisión que corresponde a los individuos y en la cual el Estado no debe intervenir. “El Estado debe ir más allá del uso médico y la ampliación de gramaje”.

 

Para Fabián Aguinaco (abogado de la Sociedad Mexicana para un Autoconsumo Responsable y Tolerante, SMART y del caso de la menor Grace Elizalde) si bien la postura representa un avance para los pacientes que necesitan medicinas elaboradas con mariguana, es “preocupante” que el Presidente no haya tomado en cuenta las disposiciones de la SCJN ni el reconocimiento a la autodeterminación: otra vez el Estado buscará controlar y no educar.

 

Por su parte, Raúl Elizalde (padre de Grace, cuyo caso impulsó el debate sobre el uso del Cannabidiol para enfermos crónicos) opinó que fue un “muy buen paso” el que dio el presidente Peña, pues la discusión debe centrarse primero en el uso medicinal de la mariguana, después en el industrial y finalmente en el recreativo. Lo que sigue, dijo, es garantizar que los pacientes tengan acceso a medicamentos baratos para mejorar su calidad de vida.

 

Su hija Grace consume un aceite de Cannabidiol para el síndrome de Lennox-Gastaut, el cual le ocasionaba a diario hasta 400 crisis convulsivas. La niña de ocho años ha presentado una mejoría notable desde finales de 2015, cuando empezó a tomar el tratamiento: se han reducido sus crisis hasta en 80%, duerme más tranquila por las noches y ya puede llevar a cabo otras actividades, como jugar.