LONDRES. Una bomba en el interior del avión ruso sería la causa de su caída en el Sinaí, el sábado. Esta sospecha, que surge de la investigación sobre la tragedia, hizo que el gobierno británico suspendiera el despegue de vuelos desde la ciudad egipcia de Sharm el Sheik, de donde había salido el aparato ruso, con 224 personas a bordo, mientras investigaciones del gobierno de Estados Unidos apuntan a que la aeronave pudo haber sido objeto de un atentado del Estado Islámico.

 

Según fuentes de la inteligencia estadounidense citadas por varias cadenas del país, los investigadores estudian la posibilidad de que un artefacto explosivo fuera colocado a bordo del avión por alguien antes de su despegue, en el aeropuerto de Sharm el Sheij, de donde partió con destino San Petesburgo.

 

“Mientras la investigación aún sigue su curso, no podemos decir categóricamente por qué al avión ruso se estrelló. Pero cuanta más información sale a luz mayor es nuestra preocupación de que el avión pudiera haber sido derribado por un artefacto explosivo”, admitió la oficina del primer ministro británico David Cameron en un comunicado.

 

El martes un funcionario egipcio avanzó que el estudio de las cajas negras confirmaba esa hipótesis pero se desconoce, por el momento, si fue provocado por el combustible o una bomba. La fuente añadió que los expertos estaban examinando restos de arena recogida en el lugar del impacto para detectar si existen trazas de explosivos

 

Precisamente ayer, la rama egipcia del EI, Wilayat Sina, insistió en responsabilizarse del derribo del avión, aunque no ofreció detalles de cómo realizó la supuesta operación. En una grabación, cuya autenticidad no pudo ser verificada, el grupo terrorista aseguró que “los soldados del califato anunciaron su responsabilidad del siniestro del avión, y los que no quieren creerlo que mueran de rabia”.

 

“No estamos obligados a decir cómo lo hemos derribado. Busquen en las cajas negras”, expresó Wilayat Sina en respuesta al rechazo inicial de las autoridades y numerosos expertos sobre la posibilidad de que el avión hubiera podido ser derribado por el grupo.

 

Las autoridades egipcias y rusas esperan que el análisis en curso de las dos cajas negras del avión, una que conserva los sonidos y las conversaciones y la otra con los parámetros del vuelo, permita resolver el enigma de la catástrofe.

 

El análisis podría determinar si el Airbus A321 de la compañía rusa Metrojet fue víctima de un accidente o de un atentado.