YAKARTA. El avión de AirAsia que se precipitó al mar de Java, en el oeste de Indonesia, con 162 personas a bordo el mes pasado, tomó una velocidad excesiva antes de caer en picada, reveló hoy el ministro indonesio de Transportes, Ignasius Jonan.

 

“En los últimos minutos, el avión tomó una velocidad superior a la normal”. “De repente, sobrepasó la velocidad límite a la que podía volar y se caló”, explicó a la prensa Jonan, citando datos del radar del aparato.

 

Poco antes, el ministro había precisado ante el Parlamento indonesio que el avión aumentó su velocidad a seis mil pies por minuto (dos mil metros por minuto), una velocidad inusual para un vuelo comercial.

 

“Creo que es raro incluso para un avión de combate”, señaló el ministro de Transportes, citado por el diario The Jakarta Post.

 

Durante el vuelo QZ8501 de la aeronave, que había partido de la ciudad indonesia de Surabaya hacia Singapur, el piloto pidió tomar altitud para evitar unas nubes peligrosas, pero no obtuvo la aprobación inmediata por el fuerte tráfico aéreo.

 

Cuatro minutos después, el avión desapareció del radar sin que se recibiera una señal de emergencia.

 

Desde el accidente del pasado 28 de diciembre, en el que no hubo supervivientes, los equipos de rescate han recuperado 53 de los 162 cuerpos y las cajas negras, que contienen las conversaciones de los pilotos y los parámetros del avión (velocidad, altura).

 

Los investigadores del Comité de Seguridad del Transporte, que ya han analizado las cajas negras, aseguraron que no hay ningún indicio de que se tratara de un acto terrorista.

 

“No hemos oído a ninguna otra persona (aparte de los pilotos) en cabina, ninguna explosión”, declaró a la prensa otro de los expertos, Nurcahyo Utomo, subrayando que las autoridades tampoco habían contemplado nunca esa opción.

 

GH