WASHINGTON. La Casa Blanca dijo  que el presidente Barack Obama aceptó la determinación del Departamento de Justicia de que no existen delitos que perseguir derivados del programa de torturas que la CIA aplicó a detenidos sospechosos de terrorismo.

 

“Esa es la manera que nuestro sistema criminal funciona”, dijo aquí el vocero presidencial Josh Earnest al ser cuestionado sobre la postura del mandatario al respecto, insistiendo que esta fue una decisión adoptada libre de consideraciones políticas.

 

Aunque Obama caracterizó de “preocupante” la existencia del programa e insistió que su implementación fue contraria a los valores del país, defendiendo su decisión de eliminarlo al inicio de su gobierno, el mandatario se quedó corto de llamar a cuentas a los responsables.

 

En el 2009, el procurador general Eric Holder designó un fiscal especial para investigar acusaciones de maltrato de detenidos sospechosos de terrorismo bajo custodia de autoridades estadunidenses, la cual inicio dos investigaciones criminales.

 

Las investigaciones no tuvieron consecuencias luego que el Departamento de Justicia declinó iniciar encauzamientos criminales tras determinar como insuficiente la evidencia presentada para obtener convicciones.

 

La posición del Departamento de Justicia no varió tras la revelación del reporte dado a conocer por el Comité de Inteligencia del Senado, al determinar que el voluminoso documento no aportó pruebas nuevas.

 

Earnest insistió en apuntar que la decisión del Departamento de Justicia fue resultado de un amplio y exhaustivo trabajo de parte de fiscales federales de carrera, “ajenos a cualquier interferencia política”.

 

El vocero desestimó a la vez la eventualidad de que Obama pudiera otorgar perdones a responsables, e indicó que el hecho de que no hubo encauzamientos derivados de las investigaciones federales no da cabida a este escenario.

 

“Esencialmente un perdón absolvería a alguien de un castigo, pero dado que los hallazgos de la investigación determinaron que no hubo crimen, me parece un poco prematuro hablar de un perdón”, asentó.

MG