MOJARRROLa pobreza es una situación lacerante que degrada y destruye moral, social y biológicamente la vida humana, limita las capacidades de las personas, reduce las libertades y genera en quien la padece la imposibilidad de aspirar y elegir un futuro mejor. La violencia en su grado extremo de agresión a la dignidad humana es ver a una madre, un niño o un adulto mayor sin acceso a la alimentación. Hoy, en México, siete millones de compatriotas viven en condiciones de pobreza extrema y alimentaria, constituyéndose en un reto para ser afrontado por la sociedad y gobierno, por la Nación en su conjunto. De ese tamaño es el desafío que tenemos.

 

Pero también de ese tamaño es la nueva política social que necesitamos, y cuya esencia expresó de manera clara y concreta el presidente Enrique Peña Nieto al iniciar las acciones de la Cruzada Nacional Contra el Hambre: “La Cruzada convoca al esfuerzo de todas las dependencias del gobierno federal, y en coordinación con los gobiernos estatales y municipales, para que, juntos, vayamos a atender este problema en las comunidades donde mayormente se vive la condición de hambre, donde mayormente hay mexicanos que viven con hambre”, señaló.

 

La experiencia demuestra que no podremos acabar con el hambre sólo entregando despensas, se requiere de una estrategia integral que inicie por la alimentación y nutrición, con acciones paralelas de educación y  concientización para el empoderamiento de los mexicanos más vulnerables.

 

La secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, ha dado la instrucción de no gastar un sólo peso, ni que se aplique programa alguno sin contar con el acuerdo y la coordinación de los estados y los municipios, y de manera subrayada y central con la participación de los beneficiarios organizados en comités comunitarios. Hoy el principal componente de la política social de nueva generación es la coordinación interinstitucional.

 

Construyendo una Política Social desde abajo

 

 

“Hay que hacer un esfuerzo institucional de coordinación intersecretarial y entre los tres niveles de gobierno; hay que hacer un esfuerzo enorme por construir un federalismo social, en el que el municipio sea el eje de todos nuestros esfuerzos y se convierta en un instrumento muy importante para garantizar no sólo el acceso a la alimentación, sino una mejor nutrición y que eso se traduzca en la recuperación de la capacidad productiva y en el mejoramiento de las condiciones de ingreso de la mayor parte de la población”, ha expresado la secretaria Rosario Robles, e instruyó a los 32 delegados que coordinan la estructura de operación de la Sedesol a trabajar en cuatro estrategias básicas:

 

  • Programa Único Integral e Integrador. Consistente en lograr una mayor coordinación e integración de las diversas áreas de la Sedesol en el territorio, desde las delegaciones y sus programas, pasando por los órganos  sectorizados (Oportunidades, Diconsa, Liconsa, Inapam, Fonart, Conadis, Imjuve e Indesol), para luego convocar a los gobiernos estatales y municipales a trabajar bajo un objetivo y una estrategia común debidamente acordada.

 

 

  • Un padrón único de beneficiarios. Construido conjuntamente por los gobiernos municipal, estatal y federal para atender en primer lugar a quienes más lo necesitan, y sobre todo localizar a los grupos específicos: jefas de familia, adultos de más de 65, personas con discapacidad, jóvenes, jornaleros, derechohabientes de Oportunidades, Liconsa, Diconsa y otros.

 

El objetivo es eliminar la dispersión y desarticulación de recursos entre instituciones y maximizar los esfuerzos desde la comunidad, el municipio, el estado y la federación para atender verdaderamente a quienes lo precisan.

 

 

  • Sistema único de indicadores. Cuya base son los indicadores del Coneval, a efecto de que en adelante no se hable de los millones de pesos que se gastan, sino de los indicadores que se mueven en atención a los derechos humanos y sociales de las personas y grupos que por ley son prioritarios. El objetivo es dar seguridad y certeza con resultados a la hora de aplicar los programas.

 

 

  • Sistema de evaluación y seguimiento. Para valorar permanentemente y dar seguimiento eficaz y coordinado a las acciones; para mejorar la toma decisiones y a la vez contribuir a la rendición de cuentas. La evaluación da certeza respecto de los avances y resultados de los programas, tanto de las delegaciones como de los organismos sectorizados.

 

 

Estas cuatro estrategias han permitido una mejor y mayor coordinación entre las dependencias federales, estados, municipios y grupos sociales. La transformación operativa y de gestión de las delegaciones permitió concretar 31 Acuerdos Integrales para el Desarrollo Social Incluyente con igual número de gobiernos estatales; el objetivo es definir una orientación específica y coordinada del gasto social ejercido por los tres niveles de gobierno hacia un conjunto de acciones que permitan el combate efectivo de la pobreza.

 

La concurrencia de recursos y acciones estipulados en estos acuerdos permite construir una verdadera política transversal que garantiza la inclusión y el bienestar para los sectores más vulnerables, y logra una mayor eficacia en el manejo de los recursos del Ramo 33 de los municipios, lo que permite, además de la focalización de los programas, su aplicación eficaz a las carencias básicas de la población, registradas en los indicadores del Coneval (alimentación, servicios y calidad en la vivienda, educación, salud e ingreso).

 

Un logro muy importante para el país este año fue la reforma a la Ley de la Coordinación Fiscal, para retomar el seguimiento y evaluación de la Secretaría al Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS, con 57 mil millones este año), mismo que se constituyó en el eje para la mezcla de recursos orientados prioritariamente a tres carencias: alimentación, servicios y calidad de la vivienda.

 

A partir de este año los recursos del Ramo 33 dejaron de ser los recursos “suburbanos”, como se les llamaba antes porque se dedicaban a comprar Suburban y otros bienes que nada tenían que ver con la atención a los más pobres.

 

El avance y los resultados son alentadores, ya que ahora la totalidad de los gobernadores y un gran número de presidentes municipales han asumido a cabalidad los objetivos de la Cruzada y han entendido la necesidad de trabajar en un solo sentido.

 

En la administración del presidente Enrique Peña Nieto se trabaja desde el territorio, cerca de las autoridades municipales y de las personas; las delegaciones de la Sedesol se han transformado, dejaron de ser simples ventanillas de atención y ahora trabajan codo a codo con los comités comunitarios, es decir, de manera directa con quienes requieren el apoyo de la Nación. Las delegaciones se han transformado en promotoras activas de soluciones concretas, bajo la visión del federalismo social solidario y de la  coordinación interinstitucional, tal como lo plantea la estrategia de la Cruzada Nacional contra el Hambre.