El Penacho de Moctezuma, el valioso tocado decorado con plumas de quetzal e incrustaciones de oro, plata y cobre que que un emperador azteca regaló al conquistador español Hernán Cortés, no puede ser trasladado desde Austria a México, en donde está a resguardo, al menos hasta que exista la tecnología suficiente que cumpla con tener cero vibraciones que puedan afectar a la pieza durante el viaje.

 

La joya prehispánica abandonó tierra azteca hace 495 años y es poco probable que regrese, de acuerdo al resultado de dos años de investigaciones de Austria y Mexico.

 

Entre los expertos que participaron en esta investigación hay experto de la UNAM y el INAH.

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Ambos gobiernos estaban en negociaciones para realizar un intercambio cultural temporal en donde el gobierno federal ofrecía prestar la carrosa dorada del emperador Maximiliano de Hasburgo a cambio del Penacho.

 

Sin embargo, las recientes investigaciones realizadas sobre la pieza revelan que la tecnología de traslado que existe actualmente no garantiza la correcta conservación del penacho. Es decir la vibración de un traslado en avión, barco o vía terrestre podría afectarlo.

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Ciencia desplaza a la diplomacia

 

Ahora el documental Penacho de Moctezuma, plumaria del México antiguo, dirigido por Jaime Kuri y estrenado este mes en la televisión pública de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), devela las investigaciones que confirman el frágil estado del tocado.

 

“En un traslado las vibraciones aumentarían terriblemente y provocarían que las barbas de las plumas se desprendieran de su cañón. También provocarían que el filo de los discos de oro al moverse cortaran las plumas color café (marrón)”, describe María Olvido Moreno, conservadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

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